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CARTA ABIERTA LA PLATA BERISSO Y ENSENADA se reúne miércoles por medio a las 19:30hs y sábados por medio a las 10:30hs en el Salón de la Presidencia primer piso del Pje. Dardo Rocha, 50 e/6 y 7, La Plata.
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lunes, 2 de mayo de 2011

DE LA LIMPIEZA TELEVISIVA A LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA (¿Quieres hacer el favor de acompañarme, por favor?)*


“No veo razón para que no podamos hablar de ello si queremos hacerlo”


¿La obsesión por la limpieza puede convertirse en tema de debate público o debemos dejarla que se explaye a sus anchas exclusivamente dentro del mundo privado de las personas?

Me gustaría desenredar el ovillo de las publicidades televisivas de productos de limpieza (1) para ver si este tema puede traerse a la superficie sin entrar a juzgar psicologías o rasgos de personalidad.

Con el primer hilo sale una larga tira de palabras: aroma, perfume, rosas, fragancia, pino, marina, brillo, limpio, mariposas, lavanda, blanco, lustre, orden, y luego otras que aparecen contrapuestas y que no suenan tan bien: bacterias, barro, gérmenes, mancha, tierra, suciedad, sarro, desorden....detrás vienen, como figuritas de una guirnalda de papel, todas de la mano, madres, hijas, abuelas, nietas, amigas (muchas de ellas compitiendo entre sí), actrices (alguien debía encarnar esos personajes), actores conocidos (actúan de entrevistadores), odontólogos “reales”, algún nutricionista, un dibujo animado de un superhéroe en calzas anaranjadas.

Estamos en el siglo XXI... ¿tan precaria es nuestra (de mujeres y hombres) conciencia de género que las empresas siguen intentando vender exacerbando la imagen de las mujeres dedicadas a la limpieza obsesiva de la casa? No basta ya que las mujeres limpien, parecen decir estas publicidades, ahora deben eliminar gérmenes, bacterias, enfermedades. Ahora está en juego la salud. Ya no somos simples amas de casa, somos guardianas de la salud, nos han ascendido. Se aprecia el esfuerzo discursivo de las agencias de publicidad. La mujer común ya no sería tan fácil de seducir, ahora hay que crear -como los escritores que crean a sus propios lectores- la imagen de la nueva mujer que consuma la infinita variedad de productos de limpieza que hay en el mercado: esa es la mujer maniática. No se la llamará así, sino que se la mostrará como la mujer que cuida la salud de los suyos, que se preocupa por su marido y sus hijos, la mujer treintañera (no es una mujer antigua en lo que a edad se refiere) que "sabe" como se contagian las enfermedades y como evitarlas. Transmitido de generación en generación (de mujeres, según las publicidades), gracias a los conocimientos con los que nos ilumina un superhéroe dibujado o un actor multifunción (varón) el mensaje sigue siendo el mismo: el trabajo sucio nos sigue tocando a las mujeres. Cualquier persona que haya sentido vergüenza al ver estas publicidades puede dar fe de que son una forma de la violencia de género. Una forma que antecede a la violencia física. Porque la violencia física no nace de un repollo.

“¿Cómo debía actuar un hombre, dadas las circunstancias?”

Y entonces empiezo a tirar del segundo hilo, aunque me tiemble un poco la mano, porque parece que lo que está debajo es más pesado, o mejor, tiene efectos más expansivos. Lo primero que aparece es el nudo de la naturalización del engaño: convengamos que no es necesaria una batería de productos especiales para cubrir las necesidades de limpieza. Naturalización del engaño desde los dos lugares: desde el engañador y desde el engañado. Ambos aceptamos –un poco más o un poco menos- la mentira como verdad. Quizá esto funcione como presupuesto de lo que sigue.

Porque sigo desenrollando el hilo y aparece una pregunta: ¿qué es lo que molesta en estas publicidades? ¿Que aparezcan mujeres y hombres en roles estereotipados o que se le dé tanta importancia a la limpieza? Las dos cosas. La verdad es que no me gustaría ver las mismas propagandas “protagonizadas” por hombres. Y entonces llegamos al segundo nudo de este hilo: ¿qué modelo de persona (no ya de mujer) instauran estas publicidades? ¿Una persona que limpia tanto y tan a fondo puede ocuparse de otras cosas? ¿Le queda tiempo material o mental para interesarse por algo creativo o trascendente, por lo que les pasa a los demás, por cómo va marchando el mundo? Cualquiera sabe (y aquí viene de nuevo la mentira consentida y su uso para reforzar el rol estereotipado de las mujeres sin que se note tanto) que un trabajo tan duro como la limpieza no puede hacerse sin esfuerzo, que no es verdad que podamos dejar todo limpio en un segundo (que lo diga sino el cuerpo de las empleadas domésticas, todas mujeres). En realidad son muy pocas las cosas que pueden hacerse sin esfuerzo. Y el esfuerzo ocupa tiempo y energía. Y más si el ideal propuesto resulta inalcanzable.

Entonces me pregunto: si por una operación mental sacáramos a hombres y mujeres del lugar del modelo de la limpieza extrema que proponen estas propagandas, ¿como se llenaría ese vacío? A mi modo de ver ese es un vacío saludable, porque no se trata de un vacío de amor, de ternura, de contención hacia los demás (vacío que en todo caso -volviendo al primer hilo - sería muy grave si solo pudiera ser llenado por las mujeres) sino de un vacío generador, productivo, creativo. Bienvenido ese vacío. Es el vacío que le deja tiempo al/a consumidor/a para que se convierta en ciudadano/a.

“En determinado instante alzó los ojos y miró la cara de los jugadores. Se preguntó si alguna vez le habría sucedido a alguno de ellos lo mismo que a él”

Y de pronto me encuentro con el tercer nudo de este hilo: ¿qué significado tiene salvaguardar “a los nuestros” del más mínimo riesgo, por ejemplo, de algo tan hermoso y clásico, que nunca nos trajo problemas, como jugar con un perro? ¿A dónde ponemos a los demás en esta ecuación? ¿Por qué estas publicidades muestran el adentro y el afuera, lo familiar y lo desconocido, lo "propio" y lo "ajeno", el entretenimiento aséptico y el juego con contacto, la seguridad y la libertad, como términos confrontados, donde el primero representa a la salud y el segundo a la enfermedad? ¿En qué medida estas propagandas no refuerzan el discurso del miedo, del otro como enemigo, del control, del aislamiento, la desconfianza y el individualismo?

El "género atraviesa" decimos en la Revista de Carta Abierta La Plata (www.revistacartaabiertalaplata.blogspot.com). El discurso que descalifica a las mujeres no apunta solamente a las mujeres. Extranjeros, inmigrantes, pobres, presos, niños en conflicto con la ley, minorías, pensamientos alternativos, jóvenes, varones que no responden al estereotipo masculino, todos los que, por un motivo u otro, están en algún momento del otro lado del vidrio impecable, pueden ser peligrosos.

“…abre la puerta, por favor- dijo ella” (2)

Pero ¿qué pasa cuando el vidrio se rompe o la puerta se abre? ¿Qué pasa cuando por fin hablamos? ¿Van a pedirnos por favor que nos callemos porque lo que tenemos para decir es insoportable?

¿Alguien escucha a las mujeres hablando desde su dolor? ¿Cómo se hace para que nuestras voces sean tomadas por los demás? ¿Cómo se hace para ser escuchadas, no como se oye llover? ¿Están condenados los discursos de género a ser divulgados desde los suplementos especiales de los diarios y las Comisiones especiales de los grupos e Instituciones?

Y las mujeres sólo somos un Otro. ¿Cómo se hace para incluir a los muchos Otros en nuestra visión del mundo? ¿Es aquí cuando el hilo se enreda definitivamente?

La Presidenta ha dicho que sola no puede. Ha llamado a trabajar desde la diversidad. Nuestra Carta Abierta VIII habla de la "convivencia de lo diverso". Pero lo diverso no es solamente el inmigrante extranjero. Nos encontramos continuamente con la expresión de lo diferente aun en grupos pequeños con afinidad ideológica. Lo diferente es una manera cansina o demasiado vehemente de hablar, el énfasis que pone un compañero en cuestiones sin importancia para otro, tener o no tener una historia militante, las interpretaciones divergentes de la realidad, lo que alguien considera oportuno y el otro desubicado, las interioridades personales con todas sus infinitas expresiones, la voz fresca de la juventud o la experimentada de la mayor edad, el compañero que en su discurso y sus actitudes ignora las cuestiones de género y el que las incluye. Desde allí hay que partir, desde lo más finito, desde lo más básico, desde lo que nos toca todos los días. Quisiera pensar que no se trata solo de un ejercicio de tolerancia, porque esto tendría un alcance meramente cosmético. Creo que no podemos saltear el paso de construir políticamente desde nosotros mismos, si queremos que los cambios se profundicen, que se institucionalicen las transformaciones, como dijo la Presidenta en el discurso de Huracán.

En estos días hemos visto como la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA) ha rechazado por 40 votos contra 6 (números que constituyen prueba por sí mismos) la aplicación del cupo femenino en sus listas electorales. Han dicho que las mujeres llegarán "naturalmente" a los cargos representativos, porque son más cantidad en el padrón. Hemos visto jueces que han reducido penas de abuso sexual por la condición social de las niñas abusadas, que estarían “acostumbradas” a tener relaciones sexuales desde pequeñas. Hemos visto repetirse como un sueño espantoso traído desde el fondo de la historia la imagen sacrificial de la mujer incendiada.

También hemos visto a hombres creativos militando en contra de la violencia de género y llamando a otros hombres a sumarse (gracias).

No hay modo de "escuchar las voces" de los Otros si tenemos una visión normalizadora del statu quo. Porque en esa naturalización el experimentado se sigue imponiendo al tímido, el veterano al joven, las mayorías dominantes a las minorías, las costumbres patriarcales a las que quieren abrirse camino desde la igualdad.

Esa gran transformación que los tiempos políticos nos están pidiendo, para no encontrarnos al final del camino, otra vez, con “más de lo mismo”, no sería posible sin una mirada cuestionadora, liberada de miedos, si se quiere irreverente, que desadormezca ya no solo las naturalizaciones conocidas y que hemos combatido históricamente, sino aquellas que conmueven nuestras propias certezas.

Una mirada superadora que sea capaz de unir y sintetizar en un mismo acto creativo el apoyo y la crítica (apoyocrítico), el discurso y la acción, lo nuestro y lo ajeno, la libertad y la seguridad, las necesidades reales (no las televisivas) de las mujeres y los hombres.

Isabel de Gracia
La Plata, 27 de abril de 2011.

(*) con el aporte del intercambio generado en el grupo bondi-local@gruposyahoo.com.ar
(1) aromatizantes, desinfectantes, desodorantes, suavizantes, desengrasantes, jabones en polvo, detergentes, quitamanchas, lavandinas, insecticidas, líquidos para pisos, ceras, blanqueadores, abrillantadores, abrasivos… en todas sus variedades comerciales: líquido, gel, pasta, crema, aerosol, dispositivos a presión, de pared, adhesivos, productos concentrados, disueltos, con aromas, sin olor, antialérgicos, para adultos, para niños, para bebés, para todos los días, para ocasiones, para ropa de lana, de algodón, blanca, de color, negra, de fiesta, interior, para superficies de madera, de metal, de cuero, de vidrio,... o incluso para aplicar sobre nuestro propio cuerpo (cremas dentales, enjuagues bucales, aguas minerales que eliminan toxinas, preparados lácteos cuasilaxantes o anticolesterol, …).
(2) Los epígrafes los tomé del relato de Raymond Carver, “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”















jueves, 2 de diciembre de 2010

SOBRE LOS CUERPOS DE NESTOR Y CRISTINA


. Foto: NA / Na, Télam, Presidencia
Mucho se ha escrito y mucho se escribirá. La muerte de Néstor Kirchner. Su compañera, la Presidenta. El país.

La vida de Néstor Kirchner. Su compañera, la Presidenta. El país.

Hoy quiero escribir sobre eso, y rápidamente mi pensamiento y mi cuerpo, en pugna después de lo vivido y sufrido, se van hacia Spinoza (Baruch de Spinoza, 1632-1677), hacia su filosofía de la vida. Y otra vez me atrapa y me lleva. Entregado a todo lo que vendrá me dejo transportar por sus palabras y cada una de ellas me resuena y se me cuela, e inevitablemente mi mirada se dispone fuera de foco y pienso en Néstor Kirchner, su compañera, la Presidenta, mi país.

Pienso, cómo tomar esta muerte. Spinoza me diría: con potencia de vida.

Esa es la impresión que me daban y me dan Néstor Kirchner y Cristina Fernández. La de estar recorridos por la vida misma. Por una potencia que se homologa a la vida, una potencia positiva que rompe con todo lo que nos liga a la muerte.

Spinoza nos enseña que cuando un cuerpo compone con el nuestro, que conviene a nuestra naturaleza, nuestras potencias se suman, diríamos que estamos afectados por pasiones alegres. Pero cuando un cuerpo no compone con el nuestro, nos resta potencia, hasta podríamos decir que nos devora nuestra potencia, estamos atrapados en las pasiones tristes.

Néstor Kirchner. Su compañera, la Presidenta. No solo eran cuerpos que componían entre sí, sino que también componían con algunos de nosotros, con un gran sector de la sociedad.

Se vio en la plaza, esa mezcla improbable de tristeza con alegría, esos cuerpos relacionados en una comunión para la que no hacían falta las palabras.

Se percibe en las calles. Jóvenes pasiones que estamos viendo en todos los ámbitos de la vida política. El arte que se está viendo en las calles, las organizaciones que se nuclean y articulan, los movimientos que hay en los barrios, trabajando, organizándose.

Los hombres y mujeres de la cultura, del arte, de las ciencias, intelectuales generando nuevos lenguajes, revolviendo desde todos los lugares, desde abajo, con gente sencilla, produciendo con creatividad, con la suficiente confianza en la vida.

Los hombres y mujeres con pasiones alegres reproducirán acciones alegres. Quién puede decir que los cuerpos de Néstor y Cristina no nos remitían a la parejita de jóvenes militantes. Pero sin embargo esta imagen no nos habla de la tragedia. Al punto que hoy, a pesar de la muerte, no está la tragedia rondando, como estaba en aquella época en la que todo un pueblo estaba sumergido en las pasiones tristes, tanto que el olor a muerte impregnaba cualquier acto, y cualquier acto nos hacía oler la muerte.

En Spinoza, la vida no es una idea, una cuestión sólo teórica. Es una forma de ser, un mismo y eterno modo en todos sus atributos. El que es, es. Creo que no hay impostura que pueda transformar la pasión por la muerte en pasión por la vida (y tampoco a la inversa). Colocado frente al acto desnudo y crudo de la muerte, el cuerpo no puede hablar más que con la verdad. Y la verdad de esos cuerpos entrelazados, amorosos, políticos (los cuerpos de Néstor y Cristina), es que ni aun en la muerte pudieron generar pasiones tristes.

Y si hablo de los cuerpos, de cómo se componen entre sí, de la manera en que se potencian las pasiones alegres y las pasiones tristes, es porque siempre pensé que la colocación de los cuerpos en el espacio se define políticamente. En esos juegos de poder hay algunos cuerpos que quedan afuera y otros adentro.

Y entonces es posible preguntarse, frente a muertes tan dolorosas e inesperadas: ¿cómo se dieron esos juegos de poder para que quedara afuera el cuerpo de Mariano Ferreyra? ¿Qué pasiones predominaron?

¿Cuáles para que quedara afuera el cuerpo de Néstor Kirchner? ¿Acaso las injurias que han recibido no son propias de aquellos que hacen un culto a la muerte? Porque aquí no fueron las críticas a las que estamos acostumbrados y que son parte del escenario político, no, hubo otra cosa, pasiones tristes, desprecio, burla, violencia. Una fuerza que viene desde lo más oscuro de nuestra historia para pedirnos que sigamos allí, dominados, sufrientes. Spinoza decía que el tirano necesita almas rotas (tanto como las almas rotas al tirano).

Hay seguramente otras preguntas para hacer, dentro y fuera de esta metodología de pensamiento, pero lo que me interesa ahora es darle visibilidad a un tipo de análisis que toma en cuenta la ubicación de los cuerpos en el espacio.

Entonces hoy, más que nunca (porque en la historia no se presentan tan seguidamente las oportunidades), deberíamos estar alertas para impedir que los enemigos de siempre nos dejen afuera de nuevo.

¿De qué manera estar alertas? ¿Cómo se está alerta?

Alerta de los catatónicos de siempre, indolentes (como ausencia de la pasión), con su mirada sin vivacidad y su rostro terroso.

Alerta de las pasiones tristes porque las necesita el poder para alentar el odio a la vida, a la libertad. Alertas para evitar que esos juegos de poder puedan dejar a nuestra Presidenta sola. Denunciar todo lo que nos separa de la vida, volver a Spinoza y, de la mano de algún filósofo o pensador que nos facilite el camino, ir al encuentro de Levinas.

La vida de su compañera, la Presidenta, mi país.

Si la compañera de Néstor Kirchner deja ver su tristeza, la Presidenta -aun atravesada por la muerte- sigue mostrando su potencia de vida. Su pasión alegre, su pasión por la democracia. La Presidenta se aleja de la muerte totalmente, y pide a los demás que nos alejemos. Qué otra cosa es, por ejemplo, la negativa a reprimir en las protestas sociales?

Spinoza medía el grado de democracia por el grado de tolerancia de una sociedad. Ser tolerante (aceptar la diversidad como parte de la vida) es una pasión alegre. Porque a pesar de que él fue totalmente humillado, expulsado de su religión, maldecido de la peor manera, siguió eligiendo la potencia de vida para enfrentar a la muerte. Por eso fue digno y honesto intelectualmente, y es por eso que Néstor Kirchner y Cristina Fernandez fueron injuriados y odiados, por ser dignos.

La Presidenta se construyó y eligió estar del lado de las pasiones alegres, conoce muy bien las pasiones tristes, y conoce muy bien a los que ejercen esas pasiones.

El amor que tanto transmitían los cuerpos de Néstor y Cristina y nos llegó a nosotros, y nos regocijó el espíritu, lo debemos llevar con nosotros, anteponerlo a las pasiones tristes, componer con cuerpos alegres, aumentar nuestra potencia de acción y acompañar a la Presidenta que sigue intacta en su pasión por la vida, con la suficiente confianza en la vida.

Mi país. Enarbolar las pasiones alegres y llevarlas a la victoria.

La Plata, 15 de noviembre de 2010
Walterio Cingolani
Psicólogo social

sábado, 6 de noviembre de 2010

NESTOR KIRCHNER 1950-2010


Tapa de Pagina12 del 28-10-2010

Día del Censo

Hoy 27 de octubre de 2010 Néstor se excluyó del censo, días antes se había autoexcluido de la provincia de Buenos Aires al cambiar su domicilio. Señales, anticipación, vaya a saber que designios imponderables en su espíritu apasionado, lleno de utopías y a veces “políticamente incorrecto”.-




Su voz sonora y ceceosa, su mirada divergente y curiosa, su pensamiento y palabras coherentes dirigidas y encaminadas sin vacilaciones ni retrocesos a donde toda una generación lo había soñado.-



Néstor restituyó de contenido a las palabras. Néstor produjo hechos en beneficio de la patria, y como decía aquel filósofo que “…los hombres son sus actos…” pudo detener la caída vertiginosa de todo un país luego del cataclismo del 2001, caída que había comenzado varias décadas atrás sin solución de continuidad.-



También supo sacar del ostracismo a la generación perdida en los 70 rescatando de la misma los mejores valores y proyectos, solidaridad, fraternidad, igualdad en libertad. Comenzaba a sacudir la modorra de la juventud de los 90 y generaba el impulso creador de la participación social.



Logró la recuperación de la centralidad del Estado, dando prestigio a instituciones depreciadas como el Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y la Justicia.



Néstor contribuyó a desbrozar la paja del trigo en una sociedad apática , demostrando que no hay misterios ni abstracciones que “Mercado”, “Opinión Pública”, “la gente” son hombres de carne y hueso, son intereses poderosos, son corporaciones y nos devolvió la confianza en que había caminos posibles para la igualdad en sociedades complejas y aun globales.-



Su fortaleza, su empeño en no reconocer vallas, permitió recuperar la confianza en que nuestro país aun podía resucitar de las cenizas a que nos habían reducido truhanes, facilitadores y mediadores. Pero también en ese ímpetu, en esa pasión se le fue la vida,



Por eso estoy hoy tan apesadumbrada,

Mónica Sanchez Distasio

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Si robaran el mapa del país de los sueños

Siempre queda el camino que te late por dentro

de una canción de Rosana
Lo que iluminó la muerte

En un primer momento la terrible noticia me atacó por todos los frentes: la pérdida del conductor político, la interrupción del proyecto cuando empezaba a querer consolidarse, la frustración, la pérdida del compañero de vida y de militancia para Cristina, la soledad de Cristina (insoportable imaginarla!). Y el más sensible, quizá porque me llevaba a un rincón oscuro: las Madres sufriendo otra vez. No había derecho. Nunca pienso en la muerte como una injusticia, pero esta vez lo pensé. Envuelta en una visión fatalista de la historia, escuché a Hebe, a Estela, a Tati Almeida y se me desgarró el corazón.

Pero luego ocurrió la plaza.

Frente a la virtualidad de la cultura mediática, de pronto un hecho que viene de la más pura y dura realidad nos saca de los goznes. Entrenada en la desarticulación de lo mediático y por instinto, enseguida empecé a chequear: ¿estoy actuando mi dolor? No ¿Está actuando la presidenta? No ¿Están actuando los ministros y las personas que la rodean? No ¿Están actuando las miles de personas que se acercan a la plaza? No ¿Están actuando los que pasan delante del féretro y le gritan ¡Fuerza Cristina!? No (aunque me atrevo a preguntar si hacia el final, cuando ya la escena estaba íntegramente mediatizada por la TV, no se percibió algo de esa cultura que transforma a las personas en “gente que piensa pensada y habla hablada por la televisión”).

El alivio es inmenso: la plaza es un hecho real. Un hecho real con una potencia arrolladora. Auténtico, genuino, espontáneo. La única forma de preservarlo así, con ese poder, es en la memoria de nuestras cabezas y nuestros corazones. Porque los medios ya han empezado a bastardearlo, es decir, a fagocitarlo y devolverlo masticado y digerido a su medida de show, de anécdota, de banalidad, de olvido. Primero, frente a la inapelable plaza, cambiaron el discurso sin ningún tipo de autocrítica o advertencia al espectador. Ahora Kirchner era el estadista, el conductor, el animal político, el hombre con principios e ideales que defendió hasta la muerte. Luego empieza la trivialización: los mozos que nos conmovieron, el maravilloso tenor, el fotógrafo que tomó esa foto única que da la vuelta al mundo (con intencionalidad Clarín y La Nación la pusieron en sus tapas para marcar la soledad de la Presidenta) dan entrevistas y cuentan por televisión detalles insignificantes, vacíos de todo valor, carentes de todo contenido político (cuánta azúcar le ponía Kirchner al café, con quien aprendió a cantar el tenor). El sábado, acá no ha ocurrido nada: de nuevo ese programa parásito de otro programa infame y “Pasión de sábado” con el casting de bailarinas.

Pero nosotros estuvimos ahí y sabemos lo que pasó. Frente a la liviandad, el peso específico propio de un hecho extraordinario: el pueblo en las calles despidiendo a Néstor y apoyando a la Presidenta. Frente al olvido y la tergiversación, la memoria y la reflexión, como siempre.

A veces las posiciones se iluminan retrospectivamente. ¿De qué lado estábamos cuando nos sorprendió la muerte de Kirchner? ¿De qué lado nos deja parados esta plaza colmada? Palabras, discursos, estrategias que se mantenían en un estado de “interpretabilidad” –por lo menos para algunos- de pronto se inundan de un sentido inapelable. La muerte y la plaza han iluminado todo: ¿en qué lugar quedó la posición de cierta centroizquierda e izquierda, la construcción de la figura de Kirchner realizada por los medios, el discurso deslegitimador compulsivo de la oposición? ¿Quién podría ahora, seriamente, decir que la visión política de Kirchner era falsa, incomprendida, antipopular, equivocada? Tendrán que dar un salto de calidad y sinceridad argumental si quieren ser escuchados de nuevo en el futuro, pero lo cierto es que ya nunca podrán desagraviar el significado histórico de su egoísta oposición porque quien era el destinatario de tan mezquinas estrategias ha muerto.

Pero además esta muerte y esta plaza iluminan los resquicios, los lugares a los que llegábamos sólo intuitivamente o con el deseo: sí, éramos muchos; sí, estaba la juventud; sí, había mucha gente agradecida; sí, Néstor y Cristina nos habían tocado una fibra muy íntima. Como dijo una periodista: cada uno tenía su máquina de coser. Una variedad de mecanismos lo habían hecho posible: la identificación con un tipo “parecido a nosotros”, el reconocimiento, la reparación, la dignificación como personas, como argentinos.

Y la muerte iluminó también lo que eran como pareja: un equipo. ¿Por qué costó tanto entender –y defender- esta forma de ser y actuar? Quizá acostumbrada al personalismo del poder, en una sociedad todavía machista, me costaba reivindicar, por miedo a caer en un defecto u otro, lo que tenía de creativo, de solidario, de colectivo, esta forma de ser pareja, de hacer política, de enfrentar el mundo. Compañeros de toda la vida, compañeros de militancia. Esta marca registrada de los Kirchner ilumina también la coherencia, la capacidad de superar diferencias, la habilidad para pararse frente a las circunstancias, de caminar juntos detrás de algo trascendente. Y también que el amor es posible, y no se alimenta de la resignación y la rutina. Entonces, no hay por qué esperar que ese pacto no siga luego de la muerte. Porque resulta imposible imaginar que no hay un acuerdo entre ellos sobre la dirección que deben tener los próximos pasos de Cristina (y aun de los ya dados desde el momento de la muerte!).

Porque Cristina ya está haciendo política. Ni hablar de su fortaleza, de su actitud, de cómo resolvió las cosas. Como todos los que hemos pasado “cierta edad” no me impresiono fácilmente. Pero Cristina me rindió.

Derribando el mito de la inseguridad, del “aluvión”, del aislamiento del poder, del muro, de que mucha gente reunida es peligrosa, de que los gobernantes son intocables, de que los espacios oficiales tienen acceso restringido, de que el protocolo manda, de que la expresión popular es risible o ridícula, de que el tiempo es tirano, ella no tuvo miedo. Se dejó tocar, acariciar, besar. Le cantaron, le hablaron, le gritaron. Le dijeron cosas a ella, a Néstor, a todos los que la rodeaban (¡cuidenla, compañeros!). Le entregaron recuerdos y regalos. Los aplaudieron. Hubo un vaso comunicante inmenso entre su dolor y el amor de la gente, pero un vaso comunicante abierto no por azar del destino, sino por su propio corazón y capacidad de decisión. Sin ningún tipo de mezquindades o restricciones (solo la más inteligente: nada de fotos, no virtualicemos). Su decisión política legitimó a los que fueron a expresarse. El gesto se repitió durante el cortejo: la presidenta se bajó del auto y le pidió a un policía que no forcejeara con una persona que se quería acercar. Cuántas veces pensé durante ese trayecto que la gente iba a volcar el auto o que el cajón iba a salir disparado. Pero no pasó nada malo. No iba a pasar nada malo.

Queridas Madres, querida Cristina, estos días demostraron que no estamos igual que en aquellos oscuros tiempos, que hay una conciencia popular que las acompaña y que con trabajo se puede transformar en capital político. Allí estaré para intentarlo desde esta inesperada militancia, redoblando el compromiso junto con mis compañeros.

Afectuosamente

Una compañera de Carta Abierta La Plata Berisso y Ensenada