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CARTA ABIERTA LA PLATA BERISSO Y ENSENADA se reúne miércoles por medio a las 19:30hs y sábados por medio a las 10:30hs en el Salón de la Presidencia primer piso del Pje. Dardo Rocha, 50 e/6 y 7, La Plata.
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domingo, 15 de mayo de 2011

LA PRESIDENTA, HORACIO GONZALEZ




"Marcha docente", Oleo, de Julián Bienvenido












"...un pensamiento que no renuncia a la pregunta por la emancipación por miedo a sus retoños indeseados, como los hombres no renuncian al amor por temor al dolor o al abandono",
María Pía Lopez, "Hacia una vida intensa. Una historia de la sensibilidad vitalista".

Este escrito intenta contribuir al debate que protagonizó Horacio González con su carta sobre Vargas Llosa, tomándolo como disparador para pensar algunas situaciones grupales.

Qué difícil analizar lo que pasó entre la Presidenta y HG!.

¿Hay que ponerse de un lado? ¿Había que tomar partido por uno de los dos para poder discutir? ¿Hay que borrar a uno de los dos, al Otro como contenido diferente? ¿Hay que decir que uno de los dos estaba equivocado?

Propongo hacer un acercamiento desde estos términos: político/intelectual.

Pareciera ser que siempre se necesita de un otro únicamente como enemigo, para poder tomar una posición, hacerse pata ancha y declamar en una especie de soliloquio virtuoso. Eso a mi entender es no tener intenciones de abrir un debate. Tenemos un enemigo externo y todos sabemos cómo es, no busquemos uno interno que nos haga retroceder a lugares lejanos que no nos interesan, no busquemos una salida maníaca como escape a lo diferente. En este caso, pienso que porque todos respetamos y queremos, tanto a la presidenta como a HG, se nos hizo complejo apropiarnos de estos términos tan interesantes como son político/intelectual.

Voy encontrando algunos indicios que me invitan a pensar que todavía es una gran tarea machimbrar lo político y lo intelectual. Pareciera ser que a veces, aunque no lo deseemos, cada término va por su lado. Creo que esto último es lo que pasó con la Presidenta y HG. Pienso, ¿podriamos representarnos la alternativa de que ambas posiciones (pedir que VLL no abra la Feria del libro/no meterse con eso) fueran políticamente correctas? ¿Cómo sería una tercera, una construida junto, con una mirada distinta pero que apunte alumbrar espacios invisibilizados de nuestra cultura? Se me presenta aquí la idea de “gran angular”.

¿Qué deja afuera la mirada intelectual y qué la política? En este caso lo intelectual quedó fuera de foco, lo político en primer plano.

Esto para mí funciona como un emergente que hace visible el desencuentro entre lo intelectual y lo político en algunos grupos, sobre todo en los de reciente formación. A partir de la muerte de Néstor Kirchner hubo como una atropellada vital, que quizá nos hizo ser por un lado voluntaristas, y por otro nos hizo perder cierta escucha al interior. Lo que se ve, en el peor de los casos, es una negativa o un “como si” de esa escucha.

Pero se dificulta un intercambio que deje un saldo de aprendizaje, entre aquellos que por su historia, formación, forma de leer la coyuntura, van más hacia lo político o partidario y aquellos que por las mismas razones van más hacia lo crítico o intelectual, pasando por todos los matices de grados y capacidades.

En definitiva, en ocasiones resulta difícil alcanzar una dinámica grupal que aporte a una fuerte intervención política –donde el campo intelectual, informativo, científico, artístico y político juega un rol de decisiva importancia– en el sentido de una democratización, profundización y renovación del campo de los grandes debates públicos (Carta 1).

¿Qué más temo?, que veo que están apareciendo en los grupos, algunas situaciones, quizá dispersas quizás como germen, pero con una gran efervescencia, que limitan las intervenciones de lo que aparece como diferente, pero no de lo diferente como oposición a un modelo de país, sino como productor, generador de sentidos, desde una mirada crítica, o simplemente distinta que intenta atravesar los lugares comunes del discurso banal tranquilizador o de aquel anclado en una experiencia generacional, válido por cierto pero no único. En algunos grupos pasa que cuando el otro o el contenido de su intervención es muy diferente produce un alto nivel de ruido, entonces es desoído o repetidamente aleccionado.

Esto ocurre por varios motivos, me parece, uno porque en los grupos aparece gente de todos lados, con distintas historias grupales. También la continua entrada y salida de participantes genera un desconcierto en el proceso grupal. Otro por la ansiedad de ser protagonista en este tiempo que tanto necesitábamos y extrañábamos y que ahora estamos posibilitando entre todos. Otro creo que es la dificultad para manejar las urgencias individuales y necesidades personales.

Esto, que puede significar un obstáculo, también puede potenciar al grupo, siempre y cuando éste lo sepa capitalizar.

Y retomando lo propuesto en un trabajo publicado en la Revista (“De la limpieza televisiva a la construcción política”) sobre apoyocrítico, como una síntesis, como una torsión creativa de los términos (agregaría, hasta su máxima expresión, para hacerlos salir del lugar común en el que se convirtieron) yo lo homologaría directamente con aquel par del principio: político/intelectual. Y propongo también torsionarlo hasta su máxima expresión para que se fusionen, para que se machimbren, para que no corran el riesgo de naturalizarse y perder la pasión y provocación que encierran cuando interactúan entre sí.

El viernes 22 de abril en 678 estuvo presente HG, ese día editaron un contrapunto entre el DT de gimnasia Ángel Cappa, y Alejandro Dolina en distintos lugares y diferentes momentos. HG califica lo de Cappa como muy interesante para la discusión. La actitud de A. Dolina, socarrona y disciplinante favorecida por su popularidad mediática, bien ganada por cierto, es una verdadera lástima; todos queremos a Dolina!!. Este es un indicio de que aquél que saca en este momento temas interesantes pero ríspidos de debatir, de alguna manera es ninguneado. Supongo, y más luego de las aclaraciones de Dolina, que en el cara a cara en situación, los dos terminarían construyendo algo interesante, al menos para generar postas en el debate. Recuerdo en este momento que lo de Ángel no está alejado de lo que escribiera JP Feinmann en sus artículos sobre el peronismo.

Es una lástima que teniendo la oportunidad de nuestras vidas en este momento de debatir a fondo sobre estos temas, crecer y doblar la apuesta en calidad, volviéramos a viejas experiencias entrópicas que no conducen a nada, perdiéramos de vista el objetivo general que tenemos para nuestro país: consolidar definitivamente el modelo nacional y popular. Como dice la CA2: es una época la que está a la espera de los actores que la merezcan.

¿Dónde está el encuentro entre lo político y lo intelectual? ¿Dónde está el encuentro entre el apoyo y la crítica? ¿Tan fácil es que disciplinando al intelectual logramos cambios políticos? ¿Tan difícil es aceptar, cuando realmente se pone a prueba esa dupla, una producción intelectual que ayude, que encienda una luz, para acompañar desde un lugar de pares a lo político? Un solo ejemplo: Bolivia, Evo Morales y Linera ¿podríamos aprender algo de ellos?

Me preocupa que con el pasar del tiempo las intervenciones queden superadas por la inercia de lo personal o lo proselitista. Muchos tenemos dificultades para escribir, hablar, ser pertinentes, hacer críticas, producir, para ir por más, para descorrer el velo, para espiar por el ojo de la cerradura, pero la multiplicidad de miradas que propone lo grupal nos puede ayudar como pocas veces antes. Ese trabajo conjunto, machimbrado, respetuoso entre lo político y lo intelectual puede contribuir a resolver creativamente cuestiones espinosas como por ejemplo las alternativas electorales que se presentan en la Provincia de Buenos Aires.

Por eso resulta importante cuidar los espacios de discusión y producción alternativos. Hoy propongo sumar al análisis esta mirada desde lo intelectual y lo político, si nos puede llevar al mismo lugar de encuentro entre carta abierta y el país.

Walterio Cingolani                                                 La Plata 7 de mayo de 2011

lunes, 4 de abril de 2011

TANGATA

Tangata: palabra de mi lunfardo personal, sinónimo de "cantinela" (del giro: siempre la misma cantinela) que significa historia que se repite hasta el hartazgo.

A 35 años del golpe genocida Cívico Militar:

Es conocido el silencio de los medios corporativos de comunicación con respecto a la actuación civil en el Golpe del 24 de marzo de 1976.

Aquel Golpe - fundamento para el Genocidio más grande que hayamos vivido los argentinos- vino a arrasar el pensamiento nacional y popular, basamentar la sumisión a la potencia del norte e instaurar patente de corso para los negocios privados de los civiles inescrupulosos que estaban en las sombras.

El Populismo, presencia del pueblo para resolver problemáticas acaecidas sobre los más dèbiles en ausencia del estado, encontró su fin cuando la barbarie erradicó el entramado solidario y de promoción Humana.

El Proceso de Reorganización intronizó por la fuerza la demencial polìtica económica Monetarista Ortodoxa con la consecuente Bicicleta Financiera; mezquina filosofía de que "la plata da más plata que el trabajo"

Doctrina de los Chicago Boys, Universidad de Yale, en la cual la producción no tenía lugar y la importación era venerada per sé.

Martínez de Hoz implantó la "receta borgiana" (de Lucrecia Borgia, no de Borges) con el apoyo de la Rural, la Iglesia Católica, el Empresariado, el Sistema Financiero que destruía cooperativas y las Financieras y Bancos de los amigos del poder (Banco Alas por ejemplo) que se mandaban a la quiebra sacramentalmente con el "pagadios".

El endeudamiento era vital para el monetarismo aunque solo fuese para importar bienes bàsicos en lugar de producirlos, haciendo imposible el pago de las obligaciones tomadas con entidades crediticias.

Claro que existía un sustento intelectual previamente fabricado para poder encantar a todo el continente Latinoamericano: el mentor de tan descabellada teoría pseudoeconómica; Milton Freedman, era recientemente galardonado con el Premio Nóbel de Economía.

20 años después, la misma hizo agua. Empezó a perjudicar a los mismos grupos corparativos que antes se beneficiaron.

El Imperio lo solucionó con la "Flexibilización Laboral"

El número 2 del equipo de Freedman, Edmund Phelbs, creó la teorìa de la Flexibilización Laboral, obteniendo (como corresponde a los intelectuales fanáticos de la formalidad) el Premio Nóbel de Economía hace poquitos años. Es decir, el Número 2 arregló con desocupación hambre y miseria la miseria, el hambre y la desocupación producidas por el Número 1; su jefe.

Nótese la similitud con el discurso de Llosa, Aguinis, Grondona, Sanz, Macri y otros acriollados orates que suscriben a teorías económicas mal intencionadas que nos fundieron como país.

Veáse, en materia de endeudamiento, la contradicción pragmática (no dialéctica-ideológica, sino ejecutiva) de los mencionados, con pensadores del campo nacional y popular como Ferrer (Plan Fénix), Alejandro Olmos (investigador de la Deuda Externa Argentina y su legitimidad) y Nèstor Kirchner, quien propició la quita del 75% de del monto; lo que apriori resultaba impracticable para el establishment entreguista vernáculo.

Mediante la Doctrina de la Seguridad Nacional, persiguieron, secuestraron, torturaron, tiraron desde aviones, desaparecieron y mataron a miles de argentinos; desde bebés hasta ancianos para imponer el ORDEN que permitió el marco de aplicación de una doctrina económica insostenible.

Con el Plan Cóndor; extendieron sus acciones a todos nuestros hermanos latinoamericanos para contar con el beneplácito del Imperio y de los civiles dueños y representantes de las grandes corporaciones locales.

Todo era perfectamente supervisado por Henry Kissinger. Bancado desde el imperio, en muchos casos por la Fundación Rockefeller, que bien ha sabido dar lucha anticomunista en el campesinado latinoamericano durante los 70 y los 80 a través de sectas pseudo evangélicas que nada tenían que ver con Luteranismo ni el Protestantismo.

Varios grupos empresarios lograron erradicar las comisiones internas como la Mercedes Benz, en una matanza increíble. La Iglesia logró sacarse varios sacerdotes tercer mundistas como Monseñor Angelelli, los Padres Palotinos y otros.

Las FF.AA además de eliminar villeros, trabajadores, militantes, estudiantes y empresarios previamente esquilmados por los grupos de tarea, aniquiló a militares republicanos como Bernardo Alberte.

Hoy el campo nacional, democrático y popular ofrece la posibilidad de debatir al tiempo que pone luz y justicia sobre quién es quién en nuestros días.

El conflicto de intereses es el mismo, pero por suerte se plantea en otros tèrminos La correlación de fuerzas es distinta.

La otredad de antaño hoy tiene enclave en la voz oficial.

Êsto obliga a los poderosos a emplear todo tipo de estratagemas para mantener sus privilegios.

Hace un año encontramos en Martín Redrado a un defensor de aquel sistema financiero vigilado por el FMI y ordenado por el Imperio a travès del Consenso de Washington instalado en los 90, venerado entonces por Alsogaray, Cavallo, Roque Fernández y otros. Hoy por Melconian, Lòpez Murphy (de la misma fundación que Vargas LLosa) y el mismo Cavallo.

Nótese cierta similitud con el intento "nobelesco" del enano polìtico de Vargas LLosa o más aún, el Obama Nóbel de la Paz.

En base a adjudicarse la "verdad económica" patentada por la entidad premiadora más importante del mundo, civiles y militares argentinos determinaron acabar con la "discusión política" y erradicar definitavemente el debate acerca del futuro.

Hoy estimados compañeros, hemos vuelto a la "discusión política" tan negada durante al menos 30 de los últimos 35 años.

Hoy podemos sacar a la luz muchos de los temas nodales de la sociedad y discutirlos, aunque encontramos la misma puja de siempre.

Escudados detrás de la Libertad de Prensa, la Giùdice esconde con sus patrones la identidad reservada de los hijos de Noble; detrás de la transparecia, Stolbizaer y Gil Lavedra protestan por las sanciones a las consultoras privadas que miden la inflación y que responden a grandes grupos concentrados y nada dicen de las millonarias multas que Macri le hizo a los trabajadores del Colón por ejercer el derecho a huelga; lo cual es faccioso y anticonstitucional.

Mientras discutimos la justa distribución de la riqueza, a Das Neves no le dan los números, a Solá no de la cara y Duhalde no le da la mujer, que comparada con Cristina es un mono con navaja.

Sigamos en la búsqueda de soluciones a través de la discución política, del fondo de la cuestión de cada una de las necesidades de las personas.

Sigamos siendo lo más representativos posible para ser difinitivamente los encargados de la profundización de la transformación.

Lo demás, ya lo conocemos, la misma tangata de siempre!

Por la Justicia, la Soberanía y la Libertad!

Chino Barbieri

24 de marzo 2011





viernes, 25 de marzo de 2011

ACERCA DE LA MUERTE DE DAVID VIÑAS


DAVID VIÑAS : LITERATURA, POLITICA “Y EN LA CHAQUETA UNA CUCHARA MUERTA”




“solo lo difícil es estimulante”

lezama lima



La muerte del gran escritor y maestro nos sorprendió dolorosamente, como las revelaciones indeseables…

De repente comenzamos a evocar nuestra historia personal, tan atravesada por este hombre que ya no habitará en su amada ciudad.

No solo la lectura de sus imponentes ensayos, investigaciones y ficciones, sino SU historia como militante revolucionario, intransigente en sus principios (algo tan ‘demode’ bajo el neoliberalismo) y consecuente con sus profundas ansias de emancipación.

Su trayectoria personal y literaria estaban marcadas por esa idea de Lezama Lima que citamos al comienzo. Toda su obra y su vida fueron un desafío a las dificultades que le planteaban los temas en los que incursionó.

Y no solo los temas literarios. Fundo, junto a su hermano Ismael, y militó –durante los ’70- en el Movimiento de Liberación Nacional (les decíamos ¨los del MaLeNa¨), organización política que llego a proclamar que la revolución en Argentina seria ‘necesariamente comunista, porque nuestra economía (la de entonces) tenia fuerte presencia del Estado’, algo así como importantes ‘elementos de socialismo’.

Toda la conducta de Viñas, así como su fisonomía, eran definidas, de contornos precisos y elocuentes, con esa belleza que otorga la mirada de los justos.

Por eso –entre otros motivos- nos indignan y producen asco las cuasi obscenas declaraciones de J. Asis, alegrándose de la muerte de Viñas. Nos recuerdan el tristemente célebre ‘viva la muerte’ de los fascistas europeos o el ¨viva el cancer¨ de los gorilas argentinos.

Justo ahora se nos muere David, en medio de este extraordinario debate abierto a partir de la presencia inaugural de Vargas Llosa en nuestra Feria del Libro.

Nos imaginamos cómo hubiera intervenido en esta excepcional polémica sobre el rol del artista y los intelectuales en las sociedades contemporáneas. Sin permitirse ni dar concesiones, ni aceptar –junto a todos nosotros, los de Carta Abierta- que la cuestión gire alrededor de ‘la libertad de expresión’, o la ‘censura’, como la presentaron los multimedios concentrados. Seguro que habría suscripto, junto a Forster, Battista, Feinman y tantos otros, -aun con las diferencias políticas que lo separaban de ellos- el disgusto porque a Vargas Llosa, lenguaraz de la derecha internacional y agresor verbal-conceptual del pueblo y gobierno argentinos, se le ofreciera la tribuna mayor en la inauguración de la Feria del Libro.

Ciertamente que habría confluído con nuestra apreciación acerca del olor a provocación política que tiene la invitación formulada por los organizadores de la Feria al escritor peruano-español. Así como en la certeza que abrigamos respecto a que estos nuevos tiempos que vive nuestra Patria y Latinoaméica alientan y alimentan la formulación de nuevos sentidos a palabras y conductas y al surgimiento de otras hegemonías ; algo absolutamente concomitante con el debate acerca del compromiso de todos aquellos que “trabajan en la producción y difusión de ideas, a los que son profesionales de lo ideacional, de lo simbólico”(1). Y que para ello nos damos y buscamos la mayor libertad de expresión y creación, pero eso si PARA TODOS ¡. No solo para los que gozan de la protección de los medios concentrados nacionales y extranjeros.

Claro que es una batalla cultural, pero también es una batalla política, y si es política es de Poder, habría acotado David.



‘DAR LA CARA’



Vargas Llosa, define a nuestro Espacio Carta Abierta como de `piqueteros intelectuales`, con intención descalificatoria, endilgándonos la pretensión de ejercer sobre él alguna ‘censura’ o coartar ‘su’ libertad de expresión.

Si se necesitaba una prueba mas de la profunda convicción del uso democrático de la palabra que defiende y ejercita Horacio González (injustamente atacado por el Premio Nobel), fue el extraordinario homenaje a David Viñas que se realizo el sábado 12 de marzo en la Biblioteca Nacional, en la Capital Federal.

Nos reunimos mas de 300 personas, presididas por el rostro con mirada escrutadora de David, a hacer memoria y rendir tributo a este gran escritor, testigo y hacedor de nuestra historia en el siglo XX.

Horacio González y María Pía López condujeron un acto pleno de matices e inflexiones discursivas ; generoso en el anecdotario emotivo y calido. Algo así como un friso que se autoconstruye con distintas figuras y miradas diversas. Nadie que tuviese algo que decir sobre Viñas quedó afuera. Sólo aquellos a los que el dolor no dejaba hablar…

Vimos fragmentos de una intervención suya en un Congreso ´interpretando´ una magnífica poesía de Cesar Vallejo(2), tan transgresor e irreverente como él...

Ricardo Piglia, Eduardo Gruner, Soledad Sylveira, Raul Serrano, Cristina Banegas, Beatriz Sarlo, David Divinsky, Eduardo Freidenberg, Americo Cristofalo, Gabriela Mizrahi, colaborador@s y discípul@s suyos, en la Ftad. de Filosofia y Letras de la UBA, el mismo H. González y tantos otros cuyos nombres no recordamos en este preciso instante, compusieron mas que un friso – que permanecería inmóvil – una verdadera sinfonía llamada DAVID VIÑAS.



Ilda ´Pelusa´Lucchini

Alberto Celentano





(1) La Selva Académica (Los silenciados laberintos de los intelectuales en la universidad). R. Follari. Ed. Homo Sapiens.



(2) SOLÍA ESCRIBIR CON SU DEDO GRANDE EN EL AIRE



Solía escribir con su dedo grande en el aire:

«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas»,

de Miranda de Ebro, padre y hombre,

marido y hombre, ferroviario y hombre,

padre y más hombre. Pedro y sus dos muertes.

Papel de viento, lo han matado: ¡pasa!

Pluma de carne, lo han matado: ¡pasa!

¡Abisa a todos compañeros pronto!

Palo en el que han colgado su madero,

lo han matado;

¡lo han matado al pie de su dedo grande!

¡Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!

¡Viban los compañeros

a la cabecera de su aire escrito!

Viban con esta b del buitre en las entrañas

de Pedro

y de Rojas, del héroe y del mártir!

Registrándole, muerto, sorprendiéronle

en su cuerpo un gran cuerpo, para

el alma del mundo,

y en la chaqueta una cuchara muerta.

Pedro también solía comer

entre las criaturas de su carne, asear, pintar

la mesa y vivir dulcemente

en representación de todo el mundo.

Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,

despierto o bien cuando dormía, siempre,

cuchara muerta viva, ella y sus símbolos.

¡Abisa a todos compañeros pronto!

¡Viban los compañeros al pie de esta cuchara para siempre!

Lo han matado, obligándole a morir

a Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre, a aquel

que nació muy niñín, mirando al cielo,

y que luego creció, se puso rojo

y luchó con sus células, sus nos, sus todavías, sus hambres, sus pedazos.

Lo han matado suavemente

entre el cabello de su mujer, la Juana Vázquez,

a la hora del fuego, al año del balazo

y cuando andaba cerca ya de todo.

Pedro Rojas, así, después de muerto

se levantó, besó su catafalco ensangrentado,

lloró por España

y volvió a escribir con el dedo en el aire:

«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas».

Su cadáver estaba lleno de mundo.



CESAR VALLEJO

lunes, 28 de febrero de 2011

LA INGENIERÍA FRENTE AL CAMBIO DE PARADIGMA*

Dr. Ing. Químico Sergio A. Giner



¿Puede a un ingeniero argentino darle lo mismo lo que pasaba en los ’90 , donde predominaba la militancia por la desigualdad, la especulación financiera, la privatización a mansalva de bienes públicos, la desindustrialización y el desempleo masivo de personas con y sin “estudio”, que el contexto actual de desarrollo económico, actualización salarial, mayor empleo, promoción del mercado interno y aumento del perfil exportador? . Que la respuesta la dé el lector, y que se debata el tema en la Facultad de Ingeniería, porque más allá de cuestiones de rivalidad más propias del fútbol que de la organización de un país, la discusión que se escucha en los pasillos no parece tener la amplitud que la situación requiere, hoy.

Por supuesto que hay problemas: hay inflación, problemas con la estadística y un núcleo duro de indigencia y pobreza cuya situación, si bien ha mejorado, requerirá no sólo mayor desarrollo económico sino el mantenimiento de un estilo redistributivo que no puede estar disociado de la democracia. Al mismo tiempo, las casas siguen estando caras (¿ por que tan caras si casi nadie las puede comprar ?.) y los créditos hipotecarios todavía no han alcanzado la masividad que deberían, para que con el avance tecnológico tan extraordinario que se verifica en el mundo, no siga siendo el “techo propio” la asignatura pendiente más importante de cada quien.

Pero al ingeniero le debería interesar la infraestructura pendiente, si se permite la expresión, para nuestro país de ya más de 40 millones de habitantes. La diversificación de la matriz energética (ir disminuyendo la proporción de centrales térmicas, a expensas de la hidroeléctricas, nuclear, eólica y fotovoltaica, que usa la luz del sol. Otro aspecto esencial es la renovación de la red ferroviaria, por sus múltiples ventajas de economía, baja contaminación y eficiencia en el transporte de pasajeros y cargas, la instalación de una red de autovías y autopistas que acomoden el tránsito creciente de pasajeros y cargas, al mismo tiempo brinden seguridad contra los accidentes y confort a los viajeros. Es esencial el desarrollo de la pequeña y mediana empresa nacional, de la industria metalúrgica y siderúrgica, la de procesos químicos, biotecnológica, la industria aeronáutica (sobre todo ahora que se recuperó la fábrica de aviones de Córdoba), se debe promover la investigación en electrónica, el aumento de valor agregado a nuestra producción de alimentos, que además genera empleo. Otro aspecto que pemitiría dar un salto de calidad será el desarrollo de las máquinas donde se procesen las materias primas (ya se produce bastante maquinaria agrícola, también deben fabricarse máquinas para la industria alimentaria y de procesos químicos). La sustentabilidad ambiental de los procesos demanda mejorar el conocimiento de la localización de las materias primas y de los efluentes que generan las industrias, para tratarlos de la manera adecuada y para elegir energías limpias. Los estudios de ciclo de vida de los procesos permitirá aumentar la sostenibilidad ambiental de la producción industrial, y reducir así efluentes y consumo de energía. Muchos de los años de investigación los desarrollé, debo reconocerlo, sin pensar demasiado en estos temas. Es hora de evitar ese aislacionismo autoimpuesto y tratar de compatibilizar investigaciones de buen nivel, alto nivel, con propósitos concretos que contribuyan o aspiren a contribuir al desarrollo integral del país (a pesar de que no es fácil transferir los resultados a la industria). Como dice el maestro Mario Bunge, el desarrollo no debe ser sólo económico, sino cultural, biológico (gente más sana) y político (un sistema con tres poderes, gente con más derechos, equitativa distribución de la riqueza). Estos cuatro factores de desarrollo están acoplados, es decir, se influencian mutuamente. En los ’90 nos prometían desarrollo económico con “teoría del derrame”: No sucedió, ni tampoco el progreso cultural ni el biológico, ni el político. Actualmente, está en marcha el desarrollo económico y debemos seguir fortaleciendo la democracia para sostenerlo y promover o seguir promoviendo los otros tres. Con altura, con buenas intenciones y algo inevitable: con un afecto fuerte por el país, que lógicamente vaya más allá de emocionarse cuando suena el Himno al jugar la Selección de fútbol.

¿Puede ser que a un ingeniero argentino le dé lo mismo, esto que lo otro?

*Nota publicada en REVISTA DE INGENIERÍA, AÑO 1 Nº 1, pág. 5 (2010), Publicación de la FACULTAD DE INGENIERÍA UNLP.

martes, 8 de febrero de 2011

LA HERRAMIENTA MEDIÁTICA Y LA TRANSFORMACIÓN CULTURAL

Por Santiago Coco Plaza (Colaborador invitado)



Posiblemente, hoy en día se presenta como reiterativo enmarcar los lineamientos influyentes en la cultura de nuestro pueblo a través de acciones y reacciones emanadas desde la oligarquía nativa, las corporaciones, el stablishment y sus intereses de sector. Pero vale la pena insistir. Sencillamente, porque estamos viviendo el momento ideal de exponer con responsabilidad las verdades otrora ocultas, ante una sociedad que va absorbiendo lentamente un cambio de paradigma que transforma nuestra cultura, de la aguda intencionalidad de estos factores de poder y desde dónde ejercen su fortaleza.



En estos momentos, estamos ante una sociedad que se abre de a poco a este cambio, debido a las influencias políticas de coyuntura de este proyecto nacional que impone un modelo de país diferente. Una sociedad que es capaz de asimilar y penetrar en el debate a fondo de las cuentas pendientes, originadas en el atavismo de las imposiciones del poder, que esclavizó siempre sobre el campo de las ideas para sujetar al pueblo a que sea fiel a sus conocidos intereses.



El espíritu histórico mitrista liberal, insistió durante más de un siglo con el centrismo unitario bueno y civilizado y la docencia de las Graham de Sarmiento, contra lo maligno antipatria del federalismo con su indiada y los gauchos brutos de la barbarie, señalaban, entre otros avatares históricos, que eran los componentes que se brindaban para entender e impulsar los avances de una nación.



En este emblemático contexto histórico, se movilizaron también fraudes electorales, golpes de estado sangrientos y “gloriosas” campañas del desierto, intoxicando culturalmente al colectivo y sometiéndolo desde allí a los designios propicios a sus intereses del status quo atribuido.

Esto, antes era irremediablemente aceptado culturalmente por los habitantes de la Nación.



Pasan las épocas y los métodos se ajustan a los tiempos.

Con nuevas técnicas de sistemas en los sufragios, juntas electorales reguladoras y sumándole un celoso despertar al alerta por la madurez política ciudadana se imposibilita el fraude electoral. Los cuarteles no abren las puertas al golpeteo oligárquico, las políticas de Estado encasillan a las FFAA en su función específica. Las relaciones de fuerza en el sistema democrático se reacomodan.

Por otra parte vemos la vertiente de cambios en el contexto histórico. Basta ver la notable recepción masiva de la reivindicación histórica protagonizada por la Presidenta Cristina Fernández en el último festejo recordatorio de la Vuelta de Obligado; tomado antes como una fecha más de tantas en la instrucción de los educandos. O el perdón oficial a la República del Paraguay por una guerra históricamente aberrante en los principios éticos sobre la fraternidad humana; observando el causal y el efecto.



En estos momentos son los medios de comunicación el recurso válido que hace subordinar los aspectos culturales al discurso único en los mensajes de comunicación masiva.



Para comprender mejor a lo que me refiero, me remito al compañero Nicolás Casullo cuando decía que a través de los medios concentrados, se asiste diariamente a la desmembración ideológica de lo democrático, desde la absoluta irresponsabilidad de los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre mediático disolvente de todo valor, y donde no existe propuesta alternativa, ni referente, ni el menor asombro ante cualquier cosa: estadio social plausible de ser simbolizado con la pregunta. Por ejemplo, cuando Marcelo Bonelli inicia su entrevista con Elisa Carrió en TN: ¿Y Dra. El gobierno sigue robando?



Ahora, los medios hegemónicos de comunicación imponen su bestial “diagrama institucional” bajo una horma de mercado que hoy reina soberana. Implantan su matríz de acuerdo a su programación emisora, su valor de lo que sería democracia, la virtud de un votante apolítico que en realidad no debe saber siquiera a quienes elige cuando elige, porque debería votar átomos “libres” de compromisos partidarios.



En pocas palabras, se sostienen los monopolios del discurso único por el establisment, que obviamente aprovecha el respeto cultural que el periodismo había acumulado a lo largo de los años de su historia. Esto es clave, por cuanto de esta manera se va ajustando al paradigma cultural que más le conviene a las corporaciones.



Pero a esto me remito en estos renglones. Asistimos a otro escenario coyuntural, donde el eje del paradigma cultural se va transformando políticamente. Somos observadores y protagonistas de cómo lentamente el “sapito” a tragarse del mensaje hegemónico va dejando de ser en el contexto pluriclasista de la ciudadanía toda. Paulatinamente hay un despertar en el colectivo social.





A medida que avance la implementación de la nueva Ley de Medios, con la pluralidad de voces a ser escuchadas, la vertiente incontenible de información a través de las redes sociales del ciber espacio y la politización de la masa social, se asocia el despertar al cambio de paradigma cultural a que nos referimos. Las “verdades virtuales” prefabricadas por los oligopolios mediáticos declinan ante el incontenible avance del esclarecimiento de la conciencia del pueblo en su conjunto. Estamos ante la transformación cultural que los argentinos nos merecemos … ¿Y porqué no la región?






domingo, 9 de enero de 2011

SOBRE VILLA SOLDATI



















("Piquete", Julián Bienvenido, Oleo)

La Plata, 21 de diciembre, 2010



V. soldati " aparta de mi este caliz"!!!!!!



"cuentan los muerticos de los encuentricos,

como frivolicos y bataclanicos..."

violeta parra



Como salirse de los fuertes sentimientos que nos embargan, para tomar este tema analiticamente ? Tal vez apoyandonos en el proverbio chino : "con el corazon caliente y la cabeza fria".

Nos referimos a los sucesos del Pque. Indoamericano. Que ironia, no?, llamarse asi y convertirse en la tumba de descendientes de los pueblos originarios.

La derecha no descansa; ella si esta crispada. Mas que ella, el poder economico-mediatico concentrado. Saben que no pueden ganar las elecciones del 2011 y en su perversion (no quiero decir 'maquiavelismo' porque es degradar el pensamiento de Maquiavelo) recurren a cuanta herramienta destituyente tienen a mano.

Y luego, cuando la sangre popular ha sido nuevamente derramada, hacen lo que dice la gran Violeta Parra....!!!

No vamos a repetir tantas opiniones y calificativos a la conducta del 'niño Maurizio' y su cohorte de fascistas locales.

Pero esta claro que han explicitado una postura que, hasta ahora, estaba disimulada en los pliegues del discurso eficientista-empresarial.

Nosotros los que nos consideramos integrantes de este Pueblo que se ha ido construyendo desde diciembre del 2001, tenemos que profundizar en estos ultimos acontecimientos. No asustarnos por la complejidad del tema. Porque todo lo que concierne a nuestras sociedades latinoamericanas, en los albores de su segunda independencia, es complejo. Admite vertientes económicas, politicas, sociales, educativas y culturales ; ademas de historicas y geograficas.

No hay un unico y a-historico Pueblo. Y menos aun, por ser Pueblo es 'quimicamente puro'. Por eso nos hemos encontrado con esas posturas atroces sobre los inmigrantes latinoamericanos.

Es cierto que los medios, con esos movileros ‘frabricados’ a medida del discurso de sus patrones, no ahorraron echar nafta al fuego y pusieron en pantalla todas las formas de tergiversación de la realidad que conocen (muchas de ellas iniciadas cuando el conflicto desatado por las patronales agro-mediaticas en marzo del 2008). Con ese discurso incitaron a la violencia, al odio racial y/o etnico y nos aturdieron con declaraciones racistas de varios ‘vecinos’ pasadas mil y una vez por sus radios y canales de TV.

Ahora tenemos a los ‘vecinos’ vs los ‘okupas’ (con K, que significativo, no?). En el 2008 fueron ‘la gente’ vs. ‘los piqueteros’. O sea que nuestros xenófobos locales tienen una muy particular idea de la condición humana…

Lo cierto es que los acontecimientos del Parque y toda la oleada que les siguió han puesto en la superficie ideologias reaccionarias que anidan en sectores populares, producto del atraso, la fragmentacion social y cultural y la consecuente marginalidad que han padecido desde 1976 y que empezó a revertirse hace pocos años. Ni soñemos que esa reversión sea rápida, porque se produce, como todos los complejos fenómenos ideologico-culturales, muy lentamente.

Tambien se visibilizó la violencia organizada de manos de los barrabravas, guardaespaldas sindicales y punteritos barriales, comandados por intereses inmobialiarios, politico-electorales y anti-K, coronando la seguidilla de asesinatos iniciados con el de Mariano Ferreyra.

No falto tampoco la contribución de las Policias Metropolitana y Federal, con una violenta y sanguinaria represión.

Asi se completo el marco destituyente, al cual recurre la derecha economica y politica cada vez que ve amenazados su privilegios.

En tanto que el Gobierno nacional no actuó de inmediato, se plasmó una dificil situación, cuyo inestable equilibrio se rompio, una vez mas, por la acción política de la presidenta, creando el Ministerio de Seguridad y poniendo al frente del mismo a Nilda Garre. Si hay alguien que produjo profundas transformaciones, - ¡ nada mas y nada menos! – en las FFAA, es ella como Mtra. de Defensa.

La prueba fue que en un par de dias la situación comenzó a normalizarse y aunque persiste la ocupación del Club Albariño, ya se mostraron a la luz publica responsables políticos, instigadores y ejecutores de esas usurpaciones. La continuidad de la toma del Club y sus derivaciones se constituyen en una prueba elocuente de los fines ‘subalternos’ de dichas ocupaciones.





“Que nos pasa hermano?”



Mucho se dijo sobre las falencias –ciertas- del Gobierno Nacional en materia de construccion de viviendas, de planificación urbana y otras politicas conexas.

En Carta Abierta hemos debatido sobre la falta de una politica de Seguridad que vaya mas alla de, la nada despreciable, medida de no reprimir la protesta social. Somos concientes que a todos los que provenimos de la militancia de izquierda, el tema ‘seguridad’ nos produce bastante incomodidad y dificultades ciertas para encararlo.

La memoria del terrorismo de estado, de las represiones ya en período democrático nos impidieron reclamar mas persistentemente a los Kirchner la elaboración de una politica mas consistente al respecto. Por lo cual, esta vez, la sangre popular derramada empujo la importante tomas de decisiones de la Presidenta.

Lo que tambien debemos registrar – como decimos mas arriba- es la emergencia de opiniones y actitudes facistoideas en el seno del pueblo argentino. Y decimos emergencia y no surgimiento, porque creemos que ellas anidan desde hace mucho tiempo y ahora los acontecimientos en la Capital abrieron la compuerta de esta verdadera cloaca ideológica .

Parece que los morochos molestan, como molesta la obscenidad de la pobreza y de la miseria. Molestan las mujeres y hombres gordos (que no ‘cuidan’ sus cuerpos), desdentados, con vestimentas baratas o zapatillas rotas. Molestan porque ya no estan encerrados en sus ghetos (las villas y/o el conurbano), sino porque salieron a la luz. La Asignacion Universal por Hijo, la recuperacion de los puestos de trabajo y otras politicas sociales del kirchnerismo, hizo que ellos llenen los transportes publicos, calles y paseos que hasta hace poco eran patrimonio de ‘nosotros’, los descendientes de los inmigrantes europeos.

Y eso molesta. Nos sentimos ‘invadidos’; ya no porque sean extranjeros, sino porque son negros y pobres. Son los OTROS ¡!!!.

A los extraños, a los diferentes, a los que vienen de otros parajes es a los que hay que exterminar como nos señalan las mil y una peliculas (predominantemente yanquis) que nos pasan una y otra vez en la TV y en los cines.

Alli es donde – desde Carta Abierta- tenemos que escarbar y producir debate para avanzar exitosamente en la batalla cultural que es indispensable dar, si queremos que este proyecto se profundice, produzca las transformaciones pendientes y cuente con todo el respaldo social popular que garantice la irreversibilidad de las mismas.





Ilda ‘Pelusa’ Lucchini

domingo, 28 de noviembre de 2010

MUERTE Y RESURRECCION DE MARIANO FERREYRA

La Plata, 16 de noviembre 2010.



















("Olla popular, Julián Bienvenido, Oleo)

• • Túpac Catari

A mí solo me matarán… pero mañana volveré y seré millones”





El militante Mariano Ferreyra fue alevosamente asesinado por una patota a sueldo de la burocracia sindical encaramada en la Unión Ferroviara, el dia 20 de octubre durante una protesta de los trabajadores precarizados de la Línea Roca.

No solo fue muerto el joven, sino baleados otros militantes -políticos y/o sindicales- que lo acompañaban.

Este espantoso hecho hizo que, de pronto, se extendiese esa ominosa sensación opresiva desencadenada en oportunidades tales como el asesinato del maestro Fuentealba por la policia de Sobisch en Neuquén. La omisión de acción por parte de las policías Federal y de la pcia. de Bs. Aires, en el lugar del crimen, acentuó esa sensación.

Al cabo de 7 años de gobierno , primero de Nestor y luego de Cristina Kirchner los argentinos salimos a la calle, todas las veces que lo creimos necesario, a ejercer nuestro derecho a reclamar sin temor a la represión. Y de repente, como con Fuentealba, la sangre derramada de un joven militante tiñe toda la realidad y pone en cuestión varios paradigmas de la sociedad.

Vuelve a ponerse en debate público el modelo sindical predominante, con dirigentes ‘obreros’ convertidos en empresarios explotadores de sus propios compañeros, tales como los llamados ‘gordos’ de la CGT, entre los cuales se encuentra Pedraza, Secr. General de la UF.

Se actualizan, dramáticamente, las crisis de representación (tanto política como sindical) y de formas de acumulación de fuerzas , que ya no pueden contener mas las nuevas realidades sociales construidas, dificultosa e incompletamente, desde mayo del 2003.

Recordamos, entonces, palabras escritas por nuestro cro. de Carta Abierta Horacio Gonzalez en ocasión de este vil asesinato .” Es momento entonces de reponer entre todos la claridad de las palabras y actitudes. Desquiciadas pero poderosas instituciones sociales argentinas –tema sobre lo que atestiguan demasiadas direcciones sindicales corroídas– albergan en su corazón espurio el recurso a la violencia como principio para resguardar posiciones que ya no tienen aval colectivo. Mariano Ferreyra es una víctima de esta configuración funesta. Mártir es. Mártir estudiantil-obrero. Inesperado corazón de nosotros mismos, de nuestros corazones percudidos. Su vida es el testimonio de la insatisfacción del sector cuantioso de la juventud argentina respecto, primero, de la forma estrecha en que se realizan las opciones laborales y existenciales, y segundo, de la tacaña manera en que las fuerzas políticas establecidas practican sus quehaceres. La muerte que le ha tocado nos rebaja y cuestiona a todos. Agrieta nuestra conciencia y pone un luto consternado en nuestros trabajos y compromisos. Una muerte, esta muerte, sacude la conciencia política general. “

Se imponía entonces, y hoy día también, el esclarecimiento total del crimen, el juicio y castigo a sus autores materiales e intelectuales y sobre todo fondear el debate sobre los modelos sindicales y de construcción política puestos en crisis una vez mas y que nos conciernen – especialmente- a todos los que apoyamos el modelo nacional, democrático y popular en vigencia.



EL RAYO QUE NO CESA

En medio de la conmoción por el asesinato de M. Ferreyra, la Historia, vital, tumultuosa e imprevista nos volvió a golpear intensa y muy duramente.

La muerte de Nestor Kirchner, apenas una semana después del crimen, dio vuelta como un guante la situación política nacional, haciendo emerger caudalosamente al escenario público el nuevo Pueblo, que venia a constituirse plenamente como tal. Pueblo forjado en esta ultima década, desde el Apocalipsis del modelo neoliberal en diciembre del 2001 hasta la actualidad.

Todos y cada uno de los que nos sentimos parte de ese Pueblo repasamos incesantemente los logros conquistados de la mano del líder muerto, a sabiendas de que muchísimas transformaciones quedaban afuera de ese inventario caótico, desprolijo, improvisado con el cual buscábamos reconfortarnos para afrontar la adversidad irreparable.

De todos los sucesos de esos días aciagos si algo hubo que nos rescato del dolor ,insoportable como el rayo que no cesa, fue la irrupción – tan inesperada como la de ese pingüino en la Rosada en mayo del 2003- de los jóvenes que en masa circularon por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos y en muchos otros lugares de nuestro país, para decir Gracias Nestor! , Fuerza Cristina!.

Que maravilloso acontecimiento catalizaba la muerte del cro. Nestor ¡ Nos devolvía a miles y miles de jóvenes….Los sacaba de la anomia, del descreimiento, la indiferencia y la ‘zoncera’ a las que los llevaron la dictadura genocida, la cultura neoliberal, los grandes medios de comunicación y los gerenciadores de la política, defraudadores sistemáticos de toda esperanza, que gobernaron desde 1983 hasta el 2003.

En los miles que hoy toman la posta de la militancia para construir una patria y una latinoamérica emancipadas con pueblos prósperos y felices, palpitan el rostro y el espíritu resurrectos de Mariano Ferreira.

Ilda Pelusa Lucchini

sábado, 13 de noviembre de 2010

LOS DOS DIAS QUE CONMOVIERON A LA ARGENTINA

Al revivir las escenas de la insoportable noticia que recibíamos el miércoles 27 de octubre a las 10 de la mañana, y luego de pasar el estupor de los primeros momentos, se vuelve necesario refugiarse en imágenes y pensamientos de nuestro propio bagaje intelectual y marco de referencia. Para encontrar algunas explicaciones, allí, en el terreno conocido y menos incierto, que lo inesperado del presente. Así es que pensaba una y otra vez en la relación entre lo público y lo privado, lo personal y lo político. Pero no para leerlo en el sentido político que tuvo ese lema, tan caro al feminismo de los ’70: lo personal es político, sino para re- pensarlo en Cristina. Por esas horas tan atravesada por la pérdida de su compañero de vida y de militancia.

Néstor y Cristina son líderes políticos, figuras públicas de primer orden nacional e internacional, esto hace que resulte difícil en esas circunstancias imaginar el transcurrir del duelo personal de Cristina, el de su vida privada. Una y otra vez pensaba en cómo haría ella para transitar su duelo personal y el político, que en este caso se cruzan de una manera casi indisoluble. Ella supo hacerlo. Se ocupó de cuidar y decidir hasta el último detalle. Nadie la vio las primeras 24 horas de la muerte de Néstor. Fueron para ella, para sus hijos, sus familiares y las personas de su círculo más íntimo. Nadie la vio en el momento en el que constataba que el corazón de su compañero de toda la vida le había jugado una mala pasada y lo abandonaba. Demasiado pronto, ese corazón dijo basta. Demasiado pronto para él, para nosotras y nosotros y sobre todo para ella.

Luego de ese momento personal, privado, vino la ceremonia que se inauguró en la Casa de Gobierno, en el salón de los patriotas latinoamericanos. Allí también con cuidado de todos los detalles se iniciaron las exequias públicas, las que corresponden a alguien que decidió desde muy joven que su vida personal fuera una vida política. Fue el encuentro con sus compañeras y compañeros de militancia, de gestión y de todo el pueblo que quiso acercarse para despedirlo. Se despidió –justo allí- en esa casa a la que dijo llegar con fuertes convicciones y que no dejaría en la puerta, donde dijo que era hijo de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.

Ella estuvo casi todo el tiempo allí, junto a sus hijos, a Alicia, a los Presidentes Latinoamericanos, sobre todo, junto al pueblo que se acercó a abrazarla. Acariciaba el cajón, acomodaba amorosamente la bandera, las notas que le entregaban, las estampitas, los rosarios, las ofrendas más diversas. Se abrazó muchísimas veces con la gente, en largos saludos, en besos, en palabras de alivio al dolor de aquellos que vinieron a acompañarla y a consolarla.

La muerte no es solo pérdida; también supone restitución. El distanciamiento de la mirada cotidiana, ese extrañamiento que siempre produce la muerte nos permitió ver también otra dimensión del amor. El público y el privado. El amor por la política como una herramienta de transformación, el amor por las Madres, por las Abuelas, el compromiso con los primeros compañeros de la militancia, el amor por la verdad y la justicia. Pero también y en una dimensión casi indisoluble, el amor entre ellos dos. Las miradas, las sonrisas cómplices, el consentimiento de ella tan elegante, impecable y bella con el desaliño campechano de él. Esa dimensión de la complicidad y del amor de los dos, tapada y oscurecida por la agenda de todos los días, se ha convertido en un regalo póstumo que perdurará en nuestra memoria.

Se lloró mucho, muchísimo, pero fue un duelo distinto. Fue una ceremonia irreverente, inconveniente para el protocolo. Ese duelo fue un acto político de reafirmación militante, de reconocimiento del enorme vacío que dejaba su partida y de intensidad por la continuidad de un proyecto. Fue muy diferente de cómo se lloró a Evita o a Perón Aunque no faltaron algunos de los escribas del poder que quisieron compararla con la muerte de Perón, no para engrandecer a Néstor como un nuevo líder popular, sino para emparentar a Cristina con Isabel. El vuelo de esa imagen fue tan corto como el de los mezquinos intereses que representa. Tal vez si de comparaciones se trata, podríamos pensar en la muerte de Evita. Otra vez el espiral de la historia nos devuelve en otro tiempo, en otra dimensión, con otro marco social, económico y político, una pareja peronista: Perón sin Evita, Cristina sin Kirchner. Cuantos de los ataques a la Presidenta se parecen al “viva el cáncer” de los gorilas de ayer. Odio de clase y de género sobre los líderes del pueblo argentino. Como dice el canto popular: no nos han vencido. Otra vez logró renacer un proyecto nacional, popular y Latinoamericano; con mucho del peronismo histórico, pero también con mucho de los ideales de los sesenta y los setenta. Ahora sabemos que son cientos miles los que piensan así y están dispuestos a movilizarse y participar para afirmarlo.

En estos tiempos también se hacen presentes los cuervos. El cardenal Bergoglio, sin que nadie se lo pidiera y a pocas horas del deceso de Kirchner, armó una ceremonia oportunista en memoria del ex – presidente, de la que sólo participaron dirigentes de la oposición. Una vez más demostró nulo respeto por el deseo y las convicciones de los protagonistas del duelo.

Al final de ese interminable día llegaron al cementerio de Río Gallegos. Allí se hizo la única ceremonia religiosa organizada por Cristina. Esa ceremonia fue privada. Esa despedida fue privada, fue personal, aunque atravesada por lo político, no fue pública ni transmitida. Una vez más, esa mujer, nos dio una demostración de convicción política democrática y calidad institucional. El estado despidió a su ex - presidente y mayor autoridad de la UNASUR en una ceremonia civil, con las imágenes del Che, Bolívar, Perón, San Martín y los patriotas latinoamericanos. Ella puso las cosas en su lugar, las ceremonias religiosas son privadas, no son temas de Estado, de política pública. Así fue esa ceremonia, oficiada por tres sacerdotes cercanos a la familia.

Esta vez la fatalidad, seguramente la más difícil de toda su vida, coloca a esta mujer en el centro. Nuestra Presidenta, en el acto político de las exequias de su compañero, creció en gestos que la re - significaron a los ojos de millones de personas del país y del mundo. Dio muestras de la capacidad inmensa para los desafíos que se avecinan: la continuidad y profundización del proyecto, el liderazgo partidario, del movimiento y las elecciones del 2011, ahora ya más cercanas. Qué más decir de estos dos días que estremecieron la Argentina: gracias Néstor, gracias Cristina.

Estela Diaz

sábado, 6 de noviembre de 2010

NESTOR KIRCHNER 1950-2010


Tapa de Pagina12 del 28-10-2010

Día del Censo

Hoy 27 de octubre de 2010 Néstor se excluyó del censo, días antes se había autoexcluido de la provincia de Buenos Aires al cambiar su domicilio. Señales, anticipación, vaya a saber que designios imponderables en su espíritu apasionado, lleno de utopías y a veces “políticamente incorrecto”.-




Su voz sonora y ceceosa, su mirada divergente y curiosa, su pensamiento y palabras coherentes dirigidas y encaminadas sin vacilaciones ni retrocesos a donde toda una generación lo había soñado.-



Néstor restituyó de contenido a las palabras. Néstor produjo hechos en beneficio de la patria, y como decía aquel filósofo que “…los hombres son sus actos…” pudo detener la caída vertiginosa de todo un país luego del cataclismo del 2001, caída que había comenzado varias décadas atrás sin solución de continuidad.-



También supo sacar del ostracismo a la generación perdida en los 70 rescatando de la misma los mejores valores y proyectos, solidaridad, fraternidad, igualdad en libertad. Comenzaba a sacudir la modorra de la juventud de los 90 y generaba el impulso creador de la participación social.



Logró la recuperación de la centralidad del Estado, dando prestigio a instituciones depreciadas como el Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y la Justicia.



Néstor contribuyó a desbrozar la paja del trigo en una sociedad apática , demostrando que no hay misterios ni abstracciones que “Mercado”, “Opinión Pública”, “la gente” son hombres de carne y hueso, son intereses poderosos, son corporaciones y nos devolvió la confianza en que había caminos posibles para la igualdad en sociedades complejas y aun globales.-



Su fortaleza, su empeño en no reconocer vallas, permitió recuperar la confianza en que nuestro país aun podía resucitar de las cenizas a que nos habían reducido truhanes, facilitadores y mediadores. Pero también en ese ímpetu, en esa pasión se le fue la vida,



Por eso estoy hoy tan apesadumbrada,

Mónica Sanchez Distasio

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Si robaran el mapa del país de los sueños

Siempre queda el camino que te late por dentro

de una canción de Rosana
Lo que iluminó la muerte

En un primer momento la terrible noticia me atacó por todos los frentes: la pérdida del conductor político, la interrupción del proyecto cuando empezaba a querer consolidarse, la frustración, la pérdida del compañero de vida y de militancia para Cristina, la soledad de Cristina (insoportable imaginarla!). Y el más sensible, quizá porque me llevaba a un rincón oscuro: las Madres sufriendo otra vez. No había derecho. Nunca pienso en la muerte como una injusticia, pero esta vez lo pensé. Envuelta en una visión fatalista de la historia, escuché a Hebe, a Estela, a Tati Almeida y se me desgarró el corazón.

Pero luego ocurrió la plaza.

Frente a la virtualidad de la cultura mediática, de pronto un hecho que viene de la más pura y dura realidad nos saca de los goznes. Entrenada en la desarticulación de lo mediático y por instinto, enseguida empecé a chequear: ¿estoy actuando mi dolor? No ¿Está actuando la presidenta? No ¿Están actuando los ministros y las personas que la rodean? No ¿Están actuando las miles de personas que se acercan a la plaza? No ¿Están actuando los que pasan delante del féretro y le gritan ¡Fuerza Cristina!? No (aunque me atrevo a preguntar si hacia el final, cuando ya la escena estaba íntegramente mediatizada por la TV, no se percibió algo de esa cultura que transforma a las personas en “gente que piensa pensada y habla hablada por la televisión”).

El alivio es inmenso: la plaza es un hecho real. Un hecho real con una potencia arrolladora. Auténtico, genuino, espontáneo. La única forma de preservarlo así, con ese poder, es en la memoria de nuestras cabezas y nuestros corazones. Porque los medios ya han empezado a bastardearlo, es decir, a fagocitarlo y devolverlo masticado y digerido a su medida de show, de anécdota, de banalidad, de olvido. Primero, frente a la inapelable plaza, cambiaron el discurso sin ningún tipo de autocrítica o advertencia al espectador. Ahora Kirchner era el estadista, el conductor, el animal político, el hombre con principios e ideales que defendió hasta la muerte. Luego empieza la trivialización: los mozos que nos conmovieron, el maravilloso tenor, el fotógrafo que tomó esa foto única que da la vuelta al mundo (con intencionalidad Clarín y La Nación la pusieron en sus tapas para marcar la soledad de la Presidenta) dan entrevistas y cuentan por televisión detalles insignificantes, vacíos de todo valor, carentes de todo contenido político (cuánta azúcar le ponía Kirchner al café, con quien aprendió a cantar el tenor). El sábado, acá no ha ocurrido nada: de nuevo ese programa parásito de otro programa infame y “Pasión de sábado” con el casting de bailarinas.

Pero nosotros estuvimos ahí y sabemos lo que pasó. Frente a la liviandad, el peso específico propio de un hecho extraordinario: el pueblo en las calles despidiendo a Néstor y apoyando a la Presidenta. Frente al olvido y la tergiversación, la memoria y la reflexión, como siempre.

A veces las posiciones se iluminan retrospectivamente. ¿De qué lado estábamos cuando nos sorprendió la muerte de Kirchner? ¿De qué lado nos deja parados esta plaza colmada? Palabras, discursos, estrategias que se mantenían en un estado de “interpretabilidad” –por lo menos para algunos- de pronto se inundan de un sentido inapelable. La muerte y la plaza han iluminado todo: ¿en qué lugar quedó la posición de cierta centroizquierda e izquierda, la construcción de la figura de Kirchner realizada por los medios, el discurso deslegitimador compulsivo de la oposición? ¿Quién podría ahora, seriamente, decir que la visión política de Kirchner era falsa, incomprendida, antipopular, equivocada? Tendrán que dar un salto de calidad y sinceridad argumental si quieren ser escuchados de nuevo en el futuro, pero lo cierto es que ya nunca podrán desagraviar el significado histórico de su egoísta oposición porque quien era el destinatario de tan mezquinas estrategias ha muerto.

Pero además esta muerte y esta plaza iluminan los resquicios, los lugares a los que llegábamos sólo intuitivamente o con el deseo: sí, éramos muchos; sí, estaba la juventud; sí, había mucha gente agradecida; sí, Néstor y Cristina nos habían tocado una fibra muy íntima. Como dijo una periodista: cada uno tenía su máquina de coser. Una variedad de mecanismos lo habían hecho posible: la identificación con un tipo “parecido a nosotros”, el reconocimiento, la reparación, la dignificación como personas, como argentinos.

Y la muerte iluminó también lo que eran como pareja: un equipo. ¿Por qué costó tanto entender –y defender- esta forma de ser y actuar? Quizá acostumbrada al personalismo del poder, en una sociedad todavía machista, me costaba reivindicar, por miedo a caer en un defecto u otro, lo que tenía de creativo, de solidario, de colectivo, esta forma de ser pareja, de hacer política, de enfrentar el mundo. Compañeros de toda la vida, compañeros de militancia. Esta marca registrada de los Kirchner ilumina también la coherencia, la capacidad de superar diferencias, la habilidad para pararse frente a las circunstancias, de caminar juntos detrás de algo trascendente. Y también que el amor es posible, y no se alimenta de la resignación y la rutina. Entonces, no hay por qué esperar que ese pacto no siga luego de la muerte. Porque resulta imposible imaginar que no hay un acuerdo entre ellos sobre la dirección que deben tener los próximos pasos de Cristina (y aun de los ya dados desde el momento de la muerte!).

Porque Cristina ya está haciendo política. Ni hablar de su fortaleza, de su actitud, de cómo resolvió las cosas. Como todos los que hemos pasado “cierta edad” no me impresiono fácilmente. Pero Cristina me rindió.

Derribando el mito de la inseguridad, del “aluvión”, del aislamiento del poder, del muro, de que mucha gente reunida es peligrosa, de que los gobernantes son intocables, de que los espacios oficiales tienen acceso restringido, de que el protocolo manda, de que la expresión popular es risible o ridícula, de que el tiempo es tirano, ella no tuvo miedo. Se dejó tocar, acariciar, besar. Le cantaron, le hablaron, le gritaron. Le dijeron cosas a ella, a Néstor, a todos los que la rodeaban (¡cuidenla, compañeros!). Le entregaron recuerdos y regalos. Los aplaudieron. Hubo un vaso comunicante inmenso entre su dolor y el amor de la gente, pero un vaso comunicante abierto no por azar del destino, sino por su propio corazón y capacidad de decisión. Sin ningún tipo de mezquindades o restricciones (solo la más inteligente: nada de fotos, no virtualicemos). Su decisión política legitimó a los que fueron a expresarse. El gesto se repitió durante el cortejo: la presidenta se bajó del auto y le pidió a un policía que no forcejeara con una persona que se quería acercar. Cuántas veces pensé durante ese trayecto que la gente iba a volcar el auto o que el cajón iba a salir disparado. Pero no pasó nada malo. No iba a pasar nada malo.

Queridas Madres, querida Cristina, estos días demostraron que no estamos igual que en aquellos oscuros tiempos, que hay una conciencia popular que las acompaña y que con trabajo se puede transformar en capital político. Allí estaré para intentarlo desde esta inesperada militancia, redoblando el compromiso junto con mis compañeros.

Afectuosamente

Una compañera de Carta Abierta La Plata Berisso y Ensenada

viernes, 22 de octubre de 2010

JUICIO POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD EN LA UNIDAD 9. DERIVACIONES

“Yo creí estar muerta, y ahora vuelvo a tener esperanzas”



Elsa Oesterheld en la inauguración de la Feria del Libro de Francfort, 2010







El miércoles 13 de octubre, mientras el mundo seguía minuto a minuto el rescate de los mineros en Chile, unos cientos de personas nos juntamos en la Ex Amia para presenciar otra clase de renacimiento: el veredicto en el juicio por crímenes de lesa humanidad en la Unidad 9.





Luego del asesinato de Silvia Suppo en Rafaela y de las amenazas sufridas por testigos aquí en La Plata , Carta Abierta estuvo siguiendo el juicio y –frente a la evidencia de una sala semivacía- promoviendo la concurrencia de estudiantes y docentes de las Facultades de la UNLP. No solo porque pensábamos que la protección de los testigos requería de un apoyo y acompañamiento social, más que policial, sino porque considerábamos que se trataba de un hecho histórico y en gran medida inédito, que, desde nuestra visión, hace a la formación cultural, cívica y política que brinda una Universidad. Semana a semana, a través de la Revista virtual de Carta, se mantuvo informadas a todas las Facultades de los avances de la causa, enviando notas periodísticas, reportes de la APDH y en ocasiones, artículos y comentarios derivados de la observación de las audiencias. Pretendimos también, a través de este mecanismo, resignificar responsablemente el uso de la tecnología, convocar a un arco más amplio de actores con capacidad de intervención y democratizar el acceso a las Instituciones. Esperamos que estas motivaciones hayan sido, sino compartidas, por lo menos comprendidas.





Todavía no nos atrevemos a imaginar la cantidad de consecuencias concretas de los juicios por crímenes de lesa humanidad. Las hay visibles, de gran poder simbólico, como que las instituciones del Estado sean capaces de poner fin a la impunidad, y que los culpables resulten castigados por la Justicia y el Derecho.



En este juicio en particular se ha condenado por primera vez a personas no-militares, incluidos tres médicos del servicio penitenciario. Entendemos que esto representa una posición de avanzada (con todo lo conflictivo que puede resultar, como dan cuenta las amenazas e incidentes posteriores a la sentencia) en la concepción de la responsabilidad por hechos de la dictadura, puesto que aquí no se está juzgando a un Videla ni a un Camps sino a personas que hasta hace poco tiempo caminaban por la calle, e incluso eran estimadas por la comunidad.



La sentencia que aplica condenas desde prisión perpetua, hasta trece años para los médicos, y manda a investigar a jueces que actuaron en esa época, pone en cuestión abruptamente esa imagen social y a nosotros nos coloca en un lugar de mayor responsabilidad (que exige afinar ideas y pensamientos) para profundizar en los mecanismos de encubrimiento y colaboraciones que hicieron posible tanto horror y facilitaron la impunidad por más de treinta años. Vale un ejemplo reciente de esa complicidad: cuando hacia el final del juicio se ordenó la detención de los médicos, el diario El Día no publicó la noticia.





Hay otro tipo de consecuencias, más directas: los jueces han denunciado las condiciones inhumanas de detención de la Unidad 9 en la actualidad, donde los calabozos de aislamiento y castigo no han variado desde la época de la dictadura. Por supuesto no hacía falta efectuar un reconocimiento judicial en un juicio por crímenes por lesa humanidad para observar cosas como éstas, pero es importante que se califique esas condiciones como tortura, que se remarque la persistencia desde aquella época, que se señale la relación de conexidad con la falta de juzgamiento de ese delito y que se ordene al Estado tomar participación activa para modificar la situación.





Pero paralelamente a estas consecuencias fácilmente observables percibimos infinidad de derivaciones, pequeños movimientos, sensaciones nuevas que podrían abrir fisuras en la subjetividad de las personas y la sociedad.



¿Cuántas visiones del mundo están atadas todavía al marco de percepción que adquirimos a la fuerza en esa época de horror de nuestro país? ¿En qué medida la construcción social/mediática de la “inseguridad”, del otro como enemigo, la desconfianza hacia el Estado, la aceptación acrítica de un discurso que no indaga ni analiza, la dificultad para asumirnos como sujetos políticos, la negación a reconstruir la memoria personal y colectiva no es un tributo al miedo adquirido en aquél momento, y revivido luego con la desaparición de Julio López, que todavía permanece impune?



El juicio ha permitido, por ejemplo, armar una historia que no se encuentra en los manuales ni es narrada por la televisión. Ha sido emocionante observar la reconstrucción, con mucho esfuerzo y afecto a pesar del tiempo transcurrido, de los detalles, gestos, rasgos personales, motivaciones, que le dan volumen a la existencia de cada uno de los presos políticos, de los muertos y desaparecidos, familiares, compañeros de militancia. También, a la par, se pudo ver como salían del anonimato sus represores, cómplices, encubridores y colaboradores, y sus lógicas de actuación y pensamiento. Y fue posible encontrar nuevos significados (más allá de la función jurídica) a la presencia en ese lugar de jueces, abogados, testigos, peritos, investigadores, integrantes de los organismos de Derechos Humanos, periodistas que cubrieron el juicio, estudiantes y concurrentes.



La sensación de poder contar/escuchar la Historia desde las propias palabras de quiénes fueron y somos parte de ella: un derecho que estamos recuperando, un túnel abierto, no hacia las entrañas de la tierra para rescatar a los mineros, sino hacia las entrañas de nuestro propio pasado, para rescatar lo que por tanto tiempo se mantuvo oculto y sacarlo a la luz.



Quizá por eso nos resuene con tanta fuerza la frase de Elsa Oesterheld: por una vez no nos sentimos del lado de la frustración, el miedo y la desesperanza, sino en un lugar nuevo.



Un lugar todavía en construcción, pero que intuimos mejor que lo de antes, a pesar de sus errores, contradicciones y cuentas pendientes. Así como los Derechos Humanos han tenido un desarrollo progresivo, que no hubiera sido posible sin un fuerte crecimiento de la conciencia en la sociedad civil, las luchas populares, la militancia de los Organismos, abogados, periodistas, movimientos sociales, artistas, y el acompañamiento de elaboraciones críticas, teóricas e intelectuales que avanzaron sobre lo conocido para desplegarse sobre lo que faltaba construir, este momento histórico de nuestro país reclama una participación análoga para que esas zonas de las políticas públicas todavía en definición se resuelvan a favor de la justicia social, la igualdad de oportunidades y una auténtica libertad.





Revista Carta Abierta La Plata Berisso Ensenada, octubre de 2010.
































jueves, 26 de agosto de 2010

RICARDO FORSTER EN ASAMBLEA LA PLATA

LOS FULGORES PASADOS Y PRESENTES (desgrabación de la intervención de R. Forster en Asamblea de CA La Plata, en diciembre de 2009)




La verdad que es una asamblea muy de CA, muy interesante lo que se va planteando…

Como para poder seguir conversando, discutiendo…

Cámpora estuvo 49 días y todavía vivimos de los recuerdos, no?. Yo recordaba que un viejo militante socialista del año 30’ 40’ un hombre de una entereza formidable, abogado de presos políticos. Me decía: ustedes no se dan cuenta de lo que significó para nosotros el fulgor de octubre. Estaba hablando no de octubre del 45’ sino de octubre de 1917, de la revolución bolchevique.

Para otros compañeros a la distancia, también el fulgor del otro octubre, marcó su vida, es como si hubiese irradiado sobre la travesía de sus vidas, una luz, que en un punto y de alguna manera define toda una forma de ver el pasado, el presente y define incluso el futuro.

Lo cierto es que aquellos fulgores, aquellas intensidades, extraordinarias que veneramos, que recordamos, que están dentro de nuestros propias biografías, que están incluso en lo que más hemos sentido, porque están dentro de nuestros compañeros, de nuestras compañeras, nuestros muertos, nuestras historias. También aquellos fulgores se oscurecieron. Aquellos fulgores sufrieron no solamente la capacidad del enemigo de ejercer la potencia destructiva sobre todas estas fuerzas de la emancipación de la transformación, de la reivindicación social. Sino que incluso en el interior de nuestras propias experiencias, de nuestras propias formas de construir lo político, hubo un proceso de debilitamiento de resquebrajamiento, de enmudecimiento.

No solamente que no pasaron en vano los años 90’ en la Argentina. No sólo porque implicaron una profunda transformación económica estructural, en Argentina, en América latina y en gran medida en el mundo. Sino porque también lograron modificar profundamente lo que podríamos llamar los imaginarios cultural - simbólicos de las sociedades contemporáneas. Es decir, lograron que lenguajes, tradiciones políticas, movimientos de ideas, prácticas que durante gran parte del siglo XX habían estado en el centro de la escena social, política. Soñando la transformación del mundo, atravesando los horizontes, se convirtiesen en literatura que ya casi nadie leía. Que palabras, conceptos que galvanizaron experiencias fundamentales, pasasen a ocupar lugares absolutamente periféricos de nuestras bibliotecas y que despareciesen del debate público y del sentido común.

Lo que a veces no nos damos cuenta es que en estos últimos años - y por eso nombré los 49 días de Cámpora, 49 días que fueron un fulgor, una intensidad que comenzaron con ese 25 de mayo maravilloso que terminó a la noche en Devoto, liberando los presos. Y que siguió hasta que se encontró con su propio drama con su propia tragedia de la historia y con su propia crisis. Pero todavía es como si esos 49 días funcionasen como una renta intelectual política emotiva - y somos demasiado despiadados paradójicamente para estos 6 años.



Es una paradoja extraña de la percepción de la realidad. Parece ser que por supuesto que aquellos que son más grandes que atravesaron las intensidades combativas de los años 60 y 70, ese tiempo difícil de volver a imitar porque no se puede imitar a la historia porque cuando a la historia se la quiere imitar se termina como decía un venerable pensador en la farsa. A la historia hay que reconstruirla y construirla de acuerdo a las experiencias de cada generación y en todo caso cada generación deberá poder apropiarse, redimensionar, resignificar lo que han hecho las otras generaciones. Y por eso es extraordinario que en un espacio como este podamos cruzar experiencias generacionales. Pero tampoco podemos suponer que simplemente el traslado mecánico de una experiencia generacional a otra generación garantiza que esas herencias y esos legados tengan experiencias transformadoras en el presente, porque entre aquello que aconteció y lo que está aconteciendo ahora pasaron muchas cosas.



Los 49 días y digo los 49 días de Cámpora porque representan todo una época, representan también toda una historia que venía de atrás desde el 55 en adelante, los años de la resistencia, el cordobazo. Representa la experiencia del movimiento obrero desde el peronismo, desde el peronismo combativo, desde las izquierdas. Yo a veces tengo esa imagen que parece de otra época, demasiado lejana. De la Córdoba de aquellos tres dirigentes históricos del movimiento obrero cordobés: Agustín Tosco, René Salamanca y Atilio López. Cada uno representando experiencias y biografías políticas completamente distintas. Atilio López que venía de la tradición del peronismo; René Salamanca que venía del partido comunista revolucionario de tradición maoísta y Tosco, que era Tosco… no. En el sentido refinado de la palabra. Bebía de las tradiciones del marxismo, bebía de una tradición anárquico libertaria y era parte de una historia del movimiento obrero, que en gran medida no hemos perdido. Porque yo creo que sigue habiendo dirigentes sustantivos e importantes. Pero que han mutado se han transformado. No sé si es posible imaginar que en el contexto actual esa trilogía extraordinaria que representaba un tiempo muy peculiar de una ciudad como Córdoba, que hoy está en las antípodas de su propia historia. Estas son las paradojas de la época y del tiempo argentino.



Traten de imaginarse, aquellos que son más viejos lo conocieron muy bien los más jóvenes no: la Córdoba de aquellos años. Que era la Córdoba a su vez de la reforma universitaria. Era la Córdoba que hizo añicos el sueño milenario de Onganía. Dos veces lo hizo añicos. Que fue capaz de construir experiencias combativas, libertarias, fusionar experiencias que venían del peronismo con experiencias que venían de la izquierda. Y hoy es una Córdoba mojigata, conservadora, rapiñada en sus tradiciones culturales por lo peor que ha producido el neoliberalismo en la Argentina. Entonces uno dice, a veces en ciertos lugares la historia no solamente que mejoró lo mejor que guardaban sin lo que la historia fue liquidando lo mejor de sus tradiciones. Entonces digo los 49 días de Cámpora fueron mucho más que 49 días porque también de algún modo fueron como un canto de cisne. Yo nunca escuché un canto de cisne, pero dicen que el canto que el cisne ofrece antes de morir es el más maravilloso de todos. De algún modo esos 49 días, insisto, están en lo más profundo de nosotros y es fundamental guardar la fidelidad a lo que significó ese tiempo histórico, porque insisto, no somos nada sin esa biografía y sin todos aquellos que participaron de una historia que aunque haya terminado como concluyó, de todas maneras es una historia extraordinaria.



Porque uno de los desafíos más grandes de todos aquellos que participamos de ideales emancipatorios, igualitaristas, de ideales nacionales, populares, latinoamericanos uno de los puntos centrales es defender de la dominación la memoria de los vencidos. Somos portadores de la memoria de los derrotados de la historia, no de los triunfadores de la historia y esto no lo podemos olvidar. Porque sino caemos en el discurso del capitalismo, el discurso del éxito de la época, el discurso del mercado. Somos herederos de aquellos cuya memoria y cuya historia está amenazada continuamente. Por eso nuestra responsabilidad es una responsabilidad política, social, cultural, decisiva. No es sólo construir museos, no es sólo hacer trabajos eruditos para que no se olviden esas piezas claves de la historia. Sino que construir la memoria es ser capaz de construir esos puentes de ida y vuelta que actualicen en el presente aquellos sueños no realizados. Porque somos herencia de los sueños no realizados.



Este es el punto de la tragedia contemporánea. Cuando los humillados de la historia cuando los derrotados de la historia, es decir, lo que acá llamaban los trabajadores olvidan sus sueños, no lo sueños que están soñando hoy, los sueños que soñaron todas las generaciones anteriores se vuelve difícil volver a soñar. Por lo tanto, digo, pasaron muchas cosas estos últimos años…



Hoy por la mañana me paso algo raro y conmovedor, Me llamó hace un par de días el ministro de agricultura, que yo no sólo no conocía sino que incluso me daba cierta sospecha de provenir de algún sector que a mí nunca me había interesado. Conversé con él, me pareció un tipo simpático, una de sus secretarías me pareció incluso más simpática porque venía de una tradición más jugada políticamente. Pero me invitó a una jornada, que organizó hoy, de la que participaron 1500 personas provenientes tanto de la estructura ministerial de este nuevo ministerio que a su vez es herencia del ministerio de agricultura, como una cantidad grande de funcionarios y trabajadores del INTA, de SENASA, pero muchísimo gente la mayoría de la gente convocada eran pequeñísimos productores de todo el país, de todo el país. De Santiago, Tucumán, Neuquén, Jujuy, Misiones….. los que laburan de verdad en la tierra. Los derrotados de la historia de la distribución de la renta agraria. Y, yo pensaba, no porque estoy yo, digamos como persona individual. Porqué era posible un encuentro como este, cuando es en una Argentina que si miramos atras la vemos, porque todavía nos está como recordando como fue la Argentina. En esa otra Argentina jamás hubiera sido posible. Un encuentro en el que hablaba un secretario de tal oficina del ministerio, que hablaba un economista y que hablaba una persona que no tenía nada que ver ni con el trigo, ni con la verdura, no con la soja a discutir política y a pensar el país. Porque algo está pasando… y que al mismo tiempo hubiese intensidad. Y que hubiese esa sensación de que era posible construir ese espacio de dialogo y de fraternidad con compañeros que venían de todos los puntos del país, gente de una consistencia que estaba en su piel pero que al mismo tiempo guardaban toda la humildad de su propia historia. Y, que sin embargo había y existía y sabía la posibilidad de hablar, de discutir. Que incluso, en las conversaciones posteriores que tuve allí y demás, se pudiese generar una suerte de cierta comunión. Disculpen el uso del vocabulario religioso. Pero, si la política no es capaz de despertar la comunión de las pasiones, se convierte en gerenciamiento empresarial, es el fin de la política. Sino somos capaces de desplegar en el interior de la lengua política de vuelta la pasión, el sueño, el deseo, y, sentir que hay correspondencias, que hay enlaces con los otros; en realidad nos volvemos simplemente tecnócratas de la resolución imposible de los problemas de nuestras sociedades. Y digo esto porque si algo sucedió en estos últimos tiempos e incluso fundamentalmente a partir del conflicto entorno a la resolución 125 es que volvió a emerger con intensidad la posibilidad del debate político de la discusión política y de encuentros extraños, entre gente que antes no hubiera participado de reuniones como esta. Acá si cada uno pudiese contar algo de su propia historia, nos encontraríamos con la narrativa compleja y abigarrada de gran parte de la historia política, social y cultural de la argentina de los últimos 40 años como mínimo. De aquellos que participaron de luchas sindicales, de luchas políticas, de luchas político militares. De aquellos que vienen de las tradiciones de las viejas izquierdas, de los diversos peronismos, que en otro contexto no hubiera tan siquiera logrado producir una escena como esta. Y esto creo que es extraordinariamente importante. Extraordinariamente importante para defenderlo, para enriquecerlo para profundizarlo.



Quiero decir, CA, yo a veces me pregunto que fue CA. Una breve anécdota para que entendamos este fenómeno un tanto extraño. Una mañana de marzo del año pasado (2008), yo hablaba todos los días por teléfono o nos tomábamos un café con Nicolás Casullo, una amistad de muchísimos años entrañable, atravesando la veda y muchas otras cosas. Y un día de esos tantos en los que nos intercambiábamos una llamada, no sé quién, cuál de los dos, dijo: esto se está pudriendo. Llamemos a un par de amigos más, porque cada uno tiene, cuántos amigos tiene cada uno. De esos con los que se siente un grupo, pequeño, memorable para cada uno de nosotros. Nos juntamos para ver qué podíamos hacer. Éramos cinco o seis. Porque cada uno no llama a cinco o seis más y de esa reunión surgió algo extraño, rarísimo en la historia política cultural argentina y no creo que sólo en Argentina. Qué es esto que se desplegó, primero nació allí por estas cosas en Buenos Aires, en un sitio que se convirtió en emblemático y que tiene que ver también con la propia historia de Carta Abierta que es la Biblioteca Nacional, claro, bajo la dirección de un tipo extraordinario como Horacio Gonzalez. Pero, que después encontró en muchísimos lugares del país -La Plata es uno de ellos- su propia lógica, su propia modo de formarse. Donde se fueron juntando compañeros y compañeras que venían de distintos lados, todos con la necesidad de… aquellos que habían permanecido en la actividad sindical, social o política, de leerla o experimentarla o trabajarla desde otro lugar. Muchísimos otros que habían dejado la actividad política. Porque pensaban que la actividad política sólo tenía sentido cuando se podía hacer la revolución.



Porque esto también hay que decirlo. Nosotros somos, yo soy parte de una generación que establecía un vínculo directo entre política y revolución social. Y cuando la política se convierte en el trabajo de escritorio, en la zona gris de lo democrático. Bueno… la mirábamos a la distancia y mucho peor todavía cuando esa política y esa democracia fueron devoradas por la brutalización neoliberal. Que se comió también parte de las tradiciones progresistas, peronistas, populares. Porque tenemos que ser sinceros. El menemismo no es sólo el trabajo de oradación que hizo el enemigo desde afuera. Es parte también, de un proceso de de-construcción interna de las tradiciones populares, que nos cuesta muchísimo trabajo volver a desplegar. ES decir, estamos en un tiempo, en el que estamos de algún modo reescribiendo bajo nuevas condiciones una historia dañada. Entonces, si yo digo esto y si pienso desde este lado (disculpen que sea un poco largo… pero lo estoy diciendo de algún modo, que no lo diría en las asambleas de CA de Buenos Aires porque me parece que hay un clima como más chico para discutirlo de esta manera, no?



Pero… si yo trato de pensar dónde estábamos. Este es un ejercicio que siempre debiéramos hacer. De dónde veníamos. no? No para hacernos los gallitos y decir: hay que hacer, hay que hacer, hay que hacer, hay que hacer; falta esto, falta esto, falta esto. De dónde veníamos? Qué nos atravesó en los 90’? Qué resolución intentó de los 90’ el progresismo? El progresismo que también tenía una fuerte tradición popular y peronista. Digo: Chacho me parece una persona a la que estimo mucho. Pero, lo que se produjo alrededor de ese progresismo fue, nada más ni nada menos, que la reduccion de la política al lenguaje impuesto por los medios de comunicación de masas. Se pensó que la política de lo público, la política de las plazas, la política de las militancias, la política de la calle ya no tenía nada que ver con la historia y que el único lugar de la política era el espectáculo. El único lugar de la política. El set televisivo. Recuerdan ustedes el programa televisivo al que más era invitado Chacho, cuando terminó de conformar la potencia pública de su discurso que lo llevó a donde lo llevó. El programa de Mariano Grondona.



Mariano Grondona en los 90’ para muchos, para muchos, era el representante de alguien que había mutado hacia una visión democrática. Porque durante el menemismo era absolutamente fácil volverse un demócrata, cuando la democracia no era más que la caja que servía para la apropiación brutal de la riqueza por unos pocos.



Y cuando la complicidad de muchísimos que provenían de tradiciones de izquierda, del peronismo y que se definían progresistas. Se definían progresistas frente a todo menos a la discusión de la renta, a la discusión de la injusticia y la cuestión de la desigualdad. Era el progresismo que hoy termina siendo en palabras de Buenos Aires el progresismo de Palermo soho, miren que nombre le han puesto a Palermo… Está lleno de progresistas Palermo soho, lleno, lleno de gente que hoy inunda odio y rabia frente a un gobierno que hoy ha vuelto a colocar, y creo que este es uno de los más extraordinarios logros de este gobierno. Ha vuelto a colocar en el centro de la historia argentina la cuestión, nada más ni nada menos, que del conflicto entorno al litigio de la igualdad. Lo ha hecho con sus palabras, con sus modos. Muchos no nos gustan, nos parecen carentes, nos parecen problemáticos. Pero ha tenido un mérito extraordinario que es salirse de la mesa, de esa mesa a la que iban todos. Las izquierdas, las derechas, los diversos peronismos a comer amablemente y a conversar como si en el país las cosas se resolvieran como las resolviesen los gerentes en el interior de una empresa. Me parece que Néstor Kirchner en ese sentido y ese es uno de sus grandes méritos,en el momento en que por casualidad y tampoco hay que olvidarse eso la Argentina estaba preparada para un balotage entre Menem y López Murphi. Entre Menem y López Murphi.



El mapa de la conciencia revolucionaria de la argentina de aquellos años no daba mucho más allá que para un neo-menemismo de matriz más republicana, al modo de Lopez Murphi, o… de una especie de peronismo consevador neo-menemista, si el eterno segundo al que se le acabó la nafta en el premio de Buenos Aires del 74’ en vez de decir que no hubiera dicho que si. Si Reuteman hubiera dicho que si, no hubiéramos tenido Kirchner el 25 de mayo de 2003- a veces nos olvidamos de la anomalía y de la excepcionalidad argentina. A veces pensamos que las cosas están allí y que van sucediendo como por arte de magia. Nos olvidamos de los sucesos o de lo que podríamos llamar ciertos acontecimientos que produjeron un giro.



Hagamos un esfuerzo que a mí me gusta siempre hacer. Imaginémonos por un solo instante que estamos todos en 19… ahora el enviado este de EEUU dijo que en la argentina de 1996 era una Argentina mucho mejor, con seguridad jurídica y los invasores querían venir a invertir al país.



Imaginemos que estamos en 1996, hagamos un viaje en el tiempo y estamos en 1996. Desafío a cualquiera de ustedes, que no sea deshonesto en la respuesta, que instalado en 1996 proyectase diez años después la escena Latinoamericana. Si hubiera podido imaginar lo que está sucediendo desde hace unos años en America Latina..



Que un hombre proveniente de la lucha sindical, metarlúrgica y fundador de un partido de los trabajadores fuese el presidente de Brasil. Después discutiremos si fue más, menos, si hizo lo que tenía… no importa… Que un hombre descendiente de los pueblos originarios, un pueblo sistemáticamente humillado durante cinco siglos, alcanzase por primera vez no sólo la presidencia de Bolivia sino que la refrende de una manera tal, que incluso las clases medias lo votan a Evo Morales en Bolivia. O, que un hombre proveniente de las tradiciones cristianas en Ecuador, esté llevando un proceso de transformación extraordinariamente importante. O que alguien que venía de una tradición militar, incluso golpista, de esos que no sabíamos muy bien a dónde iban, terminan produciendo un proceso de transformación más que significativo en Venezuela. O que un ex - obispo heredero de la tradición del consenso de Medellín, de la teología de la liberación hoy sea presidente de uno de los pueblos más saqueados en todo sentido de AL. Y que, alguien que guardaba dentro suyo la memoria de los 70’ llegase a ser presidente de la Argentina, no para saquear esa memoria, al modo como muchos lo hicieron en los 90’. Porque no nos olvidemos que muchos que venían de la tradición revolucionaria del peronismo del 70’, en los 90’ se plegaron vergonzosamente al proyecto menemista. Hay varios. El gobernador de Córdoba para no ir demasiado lejos. No?. Bueno… entonces… Mera Figueroa.. muchísimos. Nos sorprenderíamos de los travestismos de los 90’.



Entonces, quién, quién hubiera imaginado en el 96’ en un contexto de un saqueo intelectual decisivo. Porque a veces la memoria es muy corta. La discusión de los 90’ era como podíamos reconstruir más masa crítica política, intelectual, ideológica que pudiese salirle a discutir a lo que parecía la naturalización de la historia por el discurso del neoliberalismo. El discurso de los economistas, la inexorabilidad de lo que se cumplía…



Y de repente America Latina es una anomalía extraordinaria. Es un continente único. Está girando hacia un lugar inédito respecto a lo que pasa en otras partes del mundo.



Nos estamos preocupando… yo creo que hay que preocuparse mucho, siempre hay que preocuparse mucho. Pero, estamos siendo demasiado duros con lo que ha venido sucediendo y con lo que se ha ido creando en el interior de lo que ha venido sucediendo. Hay trama social, hay trama de discusión política. Hay una energía que se está desplegando en el interior de sectores importantes de nuestra sociedad y de nuestro pueblo.



Por supuesto, un pueblo que fue arrasado, deteriorado. Hubo varias heridas en el cuerpo argentino. La herida de la dictadura quizá sea la más fuerte por lo que ha significado de irreparable. Pero, también la herida malvinera por lo significó de autoengaño de una parte importantísima del pueblo argentino, respecto a lo que significaba esa aventura de una dictadura genocida. Después, porque eso también hay que ponerlo en un cierto lugar, lo que significó para muchos la ilusión del primer Alfonsín y la brutal desilusión de Semana Santa y no menor la herida brutal de la hiperinflación que se llevó puesto el tejido social argentino y habilitó al menemismo.



El menemismo es hijo de la disolución de la ilusión democrática de Alfonsín, de los años de la dictadura y de la hiperinflación. Cuanto peor mejor decía Cavallo. Porque leían claramente que en lo más profundo de la sociedad argentina algo se había disuelto. Tramas de solidaridad, de vínculos.



Porque cuando hablamos de la clase trabajadora, hablamos de una historia que también sufrió enormemente Cuando leemos que en los sectores populares el que está más abajo, está siendo pisoteado por el que está un poquito más arriba. No sólo materialmente sino en el discurso, es porque algo ha pasado entre nosotros.



Entonces yo creo que estamos obligados a seguir avanzando. Porque sino se avanza el retroceso es inevitable y junto con el retroceso una derrota que invalida no menos de una década que se abre en la Argentina. Estamos obligados a eso. Pero… yo diría cuidado con subestimar lo que está pasando, cuidado con… hoy, hoy tengo una vena optimista, tengo una vena optimista hoy que me gustaría transmitir (risas y aplausos)



Optimismo, quiero decir optimismo sin ingenuidad. Yo creo que lo que se planteaba del discurso de Cristina es un tema interesante, un tema importante no menor, si quieren que se lo diga rápido y brutal. Al discurso de Cristina le falta poética y le falta interpelación a las vísceras del otro. O sea, le está sobrando conceptualidad, rigurosidad, el orden de las ideas y le está faltando mito, le está faltando mito.



Pero bueno, es así, a veces las cosas se dan así y Cristina ocupa un lugar de otra característica. Es así…es así… Creo finalmente que son también los propios movimientos sociales. Los pueblos los que terminan generando las condiciones para que emerjan las palabras que nos convoquen oportunamente.



Y acá se están creando condiciones dificilísimas. Porque la derecha, un poco lo decía Coco hace un rato. Ya no es sólo una derecha organizada políticamente. La derecha es básicamente una construcción de sentido. Una profunda construcción de sentido, que tiene como núcleo fundamental, algo que no ha pasado en vano en las últimas décadas, que es la transformación de la sociedad contemporánea en una sociedad telemática de la comunicación y de consumo. Y en el interior de esa sociedad el papel de la corporación mediática es ser el núcleo de destilación fundamental de la ideología, la práctica y la cultura del capitalismo neoliberal. Y va comiendo las conciencias, transformando la subjetividad. Por eso la batalla es durísima. Estos amigos que todos tenemos, estos familiares que todos tenemos, que incluso atentan contra su propio bolsillo. Porque acá hay algo raro también, no? En verdad, en verdad uno de los –vamos a ponerlo entre comillas- equívocos o de los errores de cierta lectura que pudo haber hecho el gobierno de cara al conflicto de la 125, es que no comprendió que la macroeconomía ni el crecimiento a lo chino funcionan en vastos sectores de nuestra sociedad y fundamentalmente en las clases medias, que tienen una reproducción naturalizada de la forma de ver el mundo, que gira alrededor del ciudadano consumidor que piensa sólo en si mismo, en su ombligo, que mira el mundo desde una pantalla de televisión.



La política de este tiempo fue atravesada por esto.



Yo recuerdo siempre aquella vieja anécdota, no recuerdo si era Bayer que la contaba, cuando comparaba a ese viejo obrero de principio de siglo, allí por el primer centenario, que un día iba allí caminando por la calle y un policía lo encuentra tirado por el suelo y cuando se acerca a ver qué le pasaba, pensando que era un borracho, se da cuenta que está desmayado de hambre. Y cuando lo llevan a la comisaría para atenderlo y lo revisan se encuentran que tenía 100 pesos en el bolsillo del saco. Entonces le preguntaron por qué no usó los cien pesos para comer algo… y él contestó: porque es de la caja del sindicato. Y después comparaba con algunos dirigentes que todos conocemos…



Buenos, ya no… esa pureza, esa pureza de monje es de otra historia, es de otra historia. En una sociedad como la nuestra la pureza va por otro lado. Y la política es un lugar, es un lugar si ustedes quieren mezclado. Tiene que ver con el lodo. Tiene que ver con cada uno de nosotros. No? Con la debilidad del humano. Pero, al mismo tiempo, la política es el único espacio, pensada como núcleo disparador de sueños de una sociedad a otra, que pueda fecundar en un sentido emancipatorio otra sociedad.



Yo no se si esa otra sociedad, si eso otro que soñamos va a nacer de la experiencia actual, pero si tengo en claro, muy en claro, que estos años han sido los más memorables de los últimos 50 años de la historia argentina. Sin ninguna duda, si es que saco ese momento de fervor extraordinario que siempre nace cuando una dictadura se cae. No me acuerdo quién decía que el tiempo más maravilloso de todos es cuando todavía está la dictadura, pero ya se está cayendo, todavía no ha llegado la gris democracia y todos estamos sintiendo la primavera alrededor nuestro.



Bueno, nosotros ya no estamos en la dictadura ni estamos en la primavera. Pero sin embargo estamos en un momento extraordinariamente significativo. Poderoso, poderoso… que por supuesto no tiene ninguna garantía. Que si algo aprendimos, me parece, si algo aprendimos, es que los únicos que garantizan el movimiento de la historia son los vencedores de siempre. La barbarie está garantizada en la historia. Lo único no garantizado en la historia es la emancipación, es la transformación, por eso nuestra responsabilidad. A la historia no hay que esperarla que transcurra, a la historia hay que seducirla.



Me parece que nosotros estamos en un tiempo de esa naturaleza. Lleno de problemas. Lo que decía el compañero respecto a los movimientos sociales… nosotros hicimos una vez una reunión rarísima en CA, una reunión pequeña, donde vinieron creo que por última vez los cuatro referentes de los movimientos sociales: el amigo D’Elia, vino Tumini, vino Pérsico y Depetri. Creo que fue la última vez que estuvieron juntos. Conversando mas o menos amablemente. Hay algo que se ha roto ahí. Pero, creo que CA tiene algo, tiene una responsabilidad bien interesante, que, olvidémonos de la cuestión del prestigio y esas cosas, el prestigio no es significativo. CA resuena como un ámbito en el que se puede generar espacios de discusión, de interpelación y de convocatorias. Por ejemplo yo recuerdo cuando el año pasado, en un pedido conjunto de los dos Hugos, se sacó una solicitada común entre la CTA, la CGT y CA por la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, me parece que este es un punto central.



CA… alguien habló de la CTA, me parece que CA tiene que defender lo mejor de la CTA, de la misma manera que tiene que defender lo imprescindible de la CGT también. No somos de aquellos que imaginan que el lugar del sindicato es el lugar de niñas bonitas que lo único que hacen es renunciar a la tarea de todo sindicato, que es defender los intereses de los trabajadores. Creemos que la CGT tiene una enorme tradición y que algunos de sus dirigentes la expresan. Quizá no del modo como uno se sentiría más a gusto. Digo, Moyano viene de la juventud sindical peronista. Recuerdan lo que pensábamos muchos de nosotros de la juventud sindical peronista en aquellos años? Y sin embargo yo estoy dispuesto, no solamente a sentarme con Moyano, a discutir con Moyano, sino a decir que Moyano hoy es nuestro compañero. Hoy, históricamente, Moyano juega un papel importante, de la misma manera que creo que Hugo Yasky lo juega. Aunque lo juega mucho más importante, y esto también hay que decirlo, Hugo Moyano que Hugo Yasky.



Gran parte de la CTA está hoy jugando una partida de una forma muy jodida y muy peligrosa. Pero, también tenemos que interpelarlos, también tenemos que salir a discutir con ellos. También tenemos que tratar de generar un diálogo y generar un vínculo. También tenemos que dirigirnos de una manera muy fuerte hacia sectores medios.



No es posible ganar en el 2011 sólo, sólo, apelando a la tradición nacional y popular que nos lleve hacia ese 40% de ese mundo popular que debiera estar de este lado. Hay que hacerlo y el gobierno tiene que seguir lanzando medidas y señales como la de la Asignación Universal para que esto se vaya regenerando. Pero, ahí tenemos también una responsabilidad extraordinaria todos nosotros. Ir a discutir a todos lados. Ir a discutir con nuestros vecinos, a las radios, a las televisiones. Con esa oposición de mierda, ir a discutir con esos periodistas de cuarta. Porque les quiero asegurar algo: ¡son de cuarta! No tienen argumentos… pero esto es verdad, es verdad. Experiencia propia, cuando les empezás a discutir no tienen argumentos. Su único argumento es la brutalidad de un sistema horrible y como no lo pueden decir, lo único que dicen es “la soberbia”,”la calidad institucional”, “la falta de garantía jurídica”. Vaya a saber cuántas zanatas de esa naturaleza.



Entonces yo creo que hay muchísima gente en todo CA, muchísima gente, que está allí y que puede actuar. Un compañero de la juventud decía que hay que actuar. Actúen. Quién les impide. Vayan. Ahora va a salir la séptima carta, a él no le gusta demasiado. Para mí es una carta memorable, en el sentido de las tradiciones del ensayo político popular y de las intervenciones que nos juntan con John William Cooke, con Jauretche, con FORJA, con toda una tradición y CA es heredera de esa tradición. Porque sin esa tradición, sin la reconstrucción del lenguaje político cultural de los oprimidos no sirve para nada lo que hacemos. No sirve para nada (aplausos).



Entonces, disculpen el fervor, pero tenemos que ser fervorosos. Defender tanto la militancia activa, la calle, estar en una radio, en un medio de comunicación. Muchísimos de los compañeros de los más queridos son funcionarios en este gobierno y buenísimo que sean funcionarios en este gobierno. Creo que CA como CA no debe ser expresión de un partido político ni de un movimiento social o ser el espacio de los funcionarios del gobierno. Para eso hay corrientes que se han construido, de amigos y de compañeros entrañables como los amigos de la Corriente Nacional y Popular, por ejemplo. Pero, CA es esta diversidad que permite, insisto y con esto termino, que seamos un conglomerado, un conglomerado que juntamos gente que viene de prácticas sindicales, de luchas heroicas, hablaban de los astilleros, gente que viene de la universidad, gente que se dedica, no sé, a leer algún latinista del siglo XIV y lo tenemos dentro de CA. Festejemos eso, festejemos que somos toda esa tradición de cara al bicentenario. Hoy tenemos de cara al bicentenario la batalla por la recuperación de la tradición argentina. Que es una tradición extraordinariamente fecunda. En cada uno de los planos, en la discusión sobre el estado, en la discusión sobre la literatura, en la discusión sobre el mundo de las ideas, en la discusión sobre la política, sobre el mundo sindical. Toda una tradición. Acá hubo una tradición formidable, que ni empezó ni terminó con el peronismo. Que el peronismo la heredó, la transformó y la convirtió en algo también fundamental. Pero detrás nuestro hay toda otra tradición y eso hay que salir a reinventarlo, a reproducirlo a reconstruirlo. Si logramos algo de esto, acompañando a un gobierno, que insisto, ha abierto todas estas posibilidades. Me parece que habremos logrado algo no menor. Y esos 49 días que todavía son un fulgor de nuestra memoria, puede ser mucho más tiempo por delante. APLAUSOS.